Tuesday, March 25, 2008





LA SEMANA SANTA









No siendo cercano a sacristías y albergando escasa disposición al arrepentimiento, debo reconocer que desde siempre he mirado con buenos ojos la Semana Santa. Y no estoy demasiado seguro de que la Iglesia Católica se sienta tan cómoda como podría imaginarse en estos eventos que presuntamente la toman como referencia pero tienden a escapar a su control. Un cura de pueblo me confesó en una ocasión que le ponía enfermo ver vestidos de nazareno a tipos que jamás pisaban el confesionario machacarse los pies descalzos con la cara de contrición que requiere ese gigantesco espectáculo que son las procesiones. Tampoco creo que les hagan gracia exhibiciones impúdicas de pasión como la que presencié hace unas pocas noches en la Semana Santa granadina, en pleno Albaycín, con voces gitanas desgarrándose al grito de ¡AURORA, GUAPA! o el aplauso casi futbolístico para los costaleros -QUE NO LOS HAY MEJORES EN TOA GRANÁ!- cuando levantaron un Cristo inmenso con evidente peligro de despeñarse por la cuesta del Albaycín y aplastar a una muchedumbre encandilada.

El misterio de las imágenes… Recuerdo que una alumna argentina, Silvia, me contó que llegó a España justamente por estas fechas. Bajó del avión y encontró las calles del Distrito Marítimo de Valencia (Semana Santa Marinera, of course) repletas de miembros del Ku Kux Klan desfilando a ruido de tambor y en medio del silencio asustado de los ciudadanos. Teniendo en cuenta que además aquella chica era judía, no es extraño que se preguntara a qué clase de país de pesadilla la habían traído sus padres…Por fortuna, solo se trataba de mostrar el dolor por la muerte del Salvador.

Claro que Silvia sí supo captar algo: la Semana Santa da miedo. Y del miedo nace parte de la veneración. Difícil no conmoverse cuando, a un paso de entrar en la Iglesia, una Virgen granadina inmensa aparece de pronto saliendo de un callejón oscuro entre exclamaciones de amor y ojos llorosos. Difícil no mirar de otra manera al insignificante oficinista que, vestido de penitente, parece convertido en garantía encarnada ante Dios de la pena de toda la ciudad.

La procesión es espectáculo, pero en un sentido tan poco televisivo, tan poco Hollywood, que no va a haber manera de que McDonald´s lo convierta en hamburguesas ni Nike le ponga zapatillas. La oscura belleza de la Semana Santa no es domesticable ni puede ser objeto de gestión mediática como el fútbol o el rock porque el deseo de festividad que le da forma nace de la melancolía, del miedo, del dolor… Dijo Nietzsche que sólo como “fenómeno estético está justificada la existencia”. No se equivocó al acusar al cristianismo de negar el pathos de exaltación de la vida a favor del sentimiento enfermizo de la culpa y la moral del rebaño… Pero es erróneo creer que las procesiones homenajean a la muerte; en realidad homenajean a la vida, y lo hacen a gritos. Acaso no se halle tan lejos del Dionisos que adoraban los viejos griegos la embriaguez del cofrade, que nos invita a llevar a la máxima intensidad nuestra capacidad simbólica. Es justamente eso lo que veo en tanto Cristo y tanta Virgen: la pasión del hombre por aferrarse a la existencia pese a todos sus espantos y desdichas… Puro amor a la vida.
¿Desmesura? Sí, desde luego, son deseos muy básicos los que se agitan desde el fondo del estómago cuando una saeta nos conmueve en medio de la Procesión del Silencio.
¿Iconolatría? Por supuesto. ¿Y qué funesta manía luterana nos inclina a rechazar el culto a las imágenes? ¿O qué son los dioses sino lo que se da en sus imágenes? Acaso la presencia del icono venerado a gritos aumenta la sospecha de que detrás no hay nada. Y, ciertamente, no lo hay, nunca hay nada tras el simulacro de la imagen, no hay presencia tras su representación, el iconólatra lo sabe en el fondo y por eso se entrega a la belleza de la imagen. Es el iconoclasta el verdadero culpable del desencanto, ese que incita al recogimiento interior y la subjetivización del culto, ese que se espanta con las exhibiciones colectivas de llanto y reclama “sentimientos verdaderos”… Así se explica que el mundo anglosajón haya abandonado las calles antes que el mediterráneo.

¿Artificio? Claro, el mayor de ellos… ¿Ficción? Sí, porque el amor es la mayor de las ficciones: “no hay ninguna verdad, ninguna cualidad absoluta de las cosas; este es mi nihilismo, que sitúa el valor de las cosas precisamente en el hecho de que ninguna realidad corresponde ni correspondió a estos valores, sino que son solo un síntoma de fuerza por parte del que atribuye el valor…” (Nietzsche) Y solo se debe creer firmemente en la ficción, como solo se debe tomar la risa en serio.

Podemos no obstante ceder a la tentación iconoclasta y demandar el final de los becerros de oro. Lo hemos escuchado entre los volterianos del momento, sin perspicacia suficiente para advertir que este misterio de la Semana Santa, como casi cualquier festividad, proviene de un tipo de locura colectiva que desborda la autoridad de alcaldes meapilas, obispos orondos y caciques con butaca de palco. Yo prefiero seguir en silencio como manda la procesión del Viernes Santo. Y quien tenga deficiencias de vocabulario puede llamarme cínico.





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18 comments:

josé luis cervera said...

David, se me olvidó hazme una llamada perdida al móvil con tu nuevo número de teléfono, así lo memorizaré

Tobías said...

Lo primero que me sugiere la Semana Santa son las tediosas retransmisiones televisivas de inacabables procesiones y misas protagonizadas por personajes que cada vez me parecen más irreales. Viendo una misa uno no se sorprende de que se hable de fracaso del proyecto ilustrado.

Pero hay dos imágenes mucho más poderosas que me impactan de esta semana de pasión. La primera es la visión de los tambores ensangrentados de Calanda. Hacía el mediodía del Viernes Santo una multitud numerosísima provista de tambores y bombos se congrega en la plaza del pueblo y a las doce en punto empiezan a tocar estruendosamente. Es la famosa “rompida de la hora” que anuncia la muerte de Jesús, y el espectáculo, que no he tenido la suerte de ver, debe ser impresionante. Probablemente gracias a Buñuel es éste la única manifestación de la Semana Santa por la que tengo cierta simpatía.
La otra imagen es mucho más terrorífica. Pude contemplarla en un reportaje sobre la Semana Santa filipina, una Semana Santa que deja la película de Gibson casi como un alegre divertimento. Gente arrancándose la piel a latigazos, mujeres con las rodillas destrozadas, cuerpos sanguinolentos producto de torturas inimaginables y para coronar la fiesta la auténtica crucifixión de un personaje que, supongo, debe ser el rey de la “fiesta” y que se habrá peleado para conseguir ese papel. Si ya en Polonia o en Irlanda, territorios en las márgenes de la cristiandad católica, la religión se vive con intensidad, imagínate en Filipinas rodeados de infieles.

Tanto los tambores del bajo Aragón como los sufridos mártires de Filipinas muestran, como sugieres, una intensidad casi dionisíaca a la hora de vivir la pasión de Cristo. Hay un gusto por el gesto que necesariamente tenía que repugnar a las mentalidades mucho más racionalistas del norte de Europa. En realidad el erasmismo es eso, el rechazo al rito, a las manifestaciones de piedad epidérmica sin auténtico sentimiento religioso. Erasmo defiende un cristianismo interior, más profundo y por lo tanto más realmente intenso. ¿Podríamos decir que más apolíneo? Y una pregunta más ¿cuál de los dos es más peligroso? Yo desde luego prefiero tocar el tambor en Calanda.

albapitu said...

No se como la iglesia se puede quejar de cosas que no hacen daño a nadie mientras ellos se pegan de ostias en honor a su dios, sinceramente me parece una estupidez, pero como todo es relativo y tiene muchos puntos de vista, pues alla ellos, que se peguen mientras yo disfruto de las vacaciones...xD

Besos David

Anonymous said...

Es muy fácil criticar aquello que no se conoce. Veo que de la Semana Santa todos os habeis quedado simplemente con los actos públicos, que están protagonizados por personas que son devotas durante solamente tres días al año. Hay procesiones y actos que son verdaderamente horripilantes, tétricos y casi propios de sectas, pero no reside en ellos la verdadera importancia de la Semana Santa. La Semana Santa es la verdadera clave del cristianismo, un tiempo tanto de tristeza, por la muerte de Jesucristo el viernes santo, como de inmensa alegría por su resurrección celebrada el domingo de resurrección. Hablando de algo tan importante para gran cantidad de personas que viven este tiempo de una forma más profunda interiormente que aquellas que se van a esquiar a Andorra, creo que se debería hablar con verdadero respeto, y al margen de que una persona sea creyente o no, no se debe hablar de ficción.
No entiendo como albapitu dice: "No se como la iglesia se puede quejar de cosas que no hacen daño a nadie mientras ellos se pegan de ostias en honor a su dios". Que yo sepa el cristianismo es una de las religiones que no promueven la violencia sinó que ofrecen el perdón. Está claro que dentro de la Iglesia hay todo tipo de personas, no todos son unos santos meapilas, y que también ha tenido épocas de verdadera decadencia moral y de cinismo, como con la Inquisición, pero esos errores han sido corregidos, y la Iglesia, actualmente, no hyace daño a nadie ni "se pega de ostias" con nadie. Doy por supuesto que el comentario de albapitu está hecho desde la ignorancia (del ámbito cristiano).
Hoy en día todo el mundo se toma libertades para opinar, pero no sólo sobre aquello que se conoce, sinó también de aquello que se desconoce. Yo estoy completamente en contra de la censura, pero sí creo que cada uno deberíamos tener una autocensura y deberíamos tener más cuidado sobre aquello que opinamos, sobre todo si no se conoce realmente; porque para los que sí que conocen éstos hacen un verdadero ridículo.
Estoy cansada de oír a personas criticar a la Iglesia. Esas personas que creen que por haber tomado la comunión y haber ido a cinco misas de su pueblo y tres bodas ya pueden opinar sin ningún reparo. Cuando llegas a conocer un poco más en profundidad lo que es la Iglesia y que es el cristianismo descubres que la mayoría de personas que opinan no tienen ni idea de nada. Yo solo pido que antes de hacer una crítica por favor que la gente se informe. Ya no digo que se debería creer en Dios o no, porque la Fe es un don que no todo el mundo recibe, pero tener un poco de cultura en el ámbito religioso, algo que hoy en día pocos tienen, yo creo que es lo mínimo; para que luego no tenga que oír cosas como "pues que la Iglesia venda los cuadros del Vaticano y reparta el dinero a los pobres..." o "claro, la Iglesia prohibe el preservativo y luego en África están todos mueriéndose de sida..." por favor... la Iglesia prohibe, la Iglesia prohibe... tantas veces que he oído esa frase... pensarlo bien... la Iglesia te prohibe comprar preservativos en una farmacia? crees que si vas ahora a comprar la farmaceútica te va a decir "no, que la iglesia no quiere"? no se debe hablar de prohibición si todos sabemos que cada uno en su libertad hace lo que quiere. La Iglesia no prohibe, simplemente habla sobre la moral, el derecho a la vida y da ciertas directrices de como cree que se puede ser feliz, y si las quieres seguir bien y sinó pues tu verás. Además no creo que nadie se halla molestado en averiguar el por qué de las cosas que la Iglesia dice. La Iglesia dice "no se debe usar preservativo" y todo el mundo se le echa encima como si hubiera manifestado la mayor burrada de la historia... acaso alguien sabría decirme por qué la Iglesia piensa que es mejor no utilizarlo? y no vale buscar ahora en google. Para criticar este tipo de cosas, debe saberse almenos el por qué.
En fin, creo que me estoy metiendo demasiado y no quiero convertir esto en un debate religioso. Pido disculpas si he podido ofender a alguien con mis palabras y, de hecho, la crítica también es para mi misma, que en bastantes ocasiones también opino sin saber.
Un saludo

Anonymous said...

No soy capaz de contestar a la pregunta que hace Tobías. Comparto sensaciones por lo de Calanda, es más creo que el ateísmo de Buñuel está profundamente teñido de formación religiosa, de esa especie de santidad impenitente del borracho, pendenciero y mujeriego sin redención posible. Creo que no se puede contestar grosso modo a la pregunta. Estamos constituidos por esas dos trayectorias que se cruzan en el tiempo, el modo de subjetivación que nos convierte en individuos de este tiempo y este lugar es impensable sin ambos. Me conformo con saber qué es lo que se pierde cuando se desecha todo lo que rodea a una de las dos. Pese a todo, el catolicismo, en tanto que rito y exhibición de signos, contiene algo subyugante. No se puede amar la historia del arte sin ello.

Gracias por tu mensaje, Alba, creo por cierto que algún colgado ha dejado una nota en tu blog.

Anonymous said...
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David P.Montesinos said...

Quiero en primer lugar agradecerte el tono de tu mensaje, y también su contenido, que aunque no lo comparta me parece constructivo y coherente. Estás invitada a participar cuando quieras en el blog. (Mejor con tu nombre o nick, pero bueno, tampoco es imprescindible)

Veamos. Es cierto que con frecuencia internet se convierte en el cajón de sastre de las opiniones no documentadas, por no hablar de los gritos e improperios.Creo que hay que eludirlas sin más porque lo que nos siembra de dudas son las razones y no los tonos agresivos... nada más odioso que aquello de "tiene más razón quien más grita". Alba es una chica de quince años que no tardará en entender que las cosas son más complejas de lo que indica cualquier esquematismo simplista. Hago esta previsión porque la conozco y te aseguró que es una persona constructiva y generosa. Me parece mucho peor que personas hechas y derechas adopten el mismo esquematismo que defiende cada mañana a gritos e insultos el energúmeno de la Cope. Este señor y los que le rodean manipulan y distorsionan continuamente la realidad para ofrecerla bien sesgada y al gusto de oyentes que desean pensar que hay buenos y malos. Que los obispos españoles consientan por puro afán lucrativo esa inyección diaria de odio me parece hipócrita... lo que no entiendo es que los muchos creyentes sensatos de este país, tú por ejemplo, consintáis esa trama repugnante sin protestar.

No me considero ignorante en la materia de la que hablo. Me eduqué en un colegio religioso e incluso mi abuela especuló durante bastante tiempo con el deseo de que sería sacerdote. Es cierto que Tobías, con lo de Calanda, y yo, con lo de las procesiones, nos hemos quedado con los signos. Creo mucho en los signos, como creo en las metáforas y en la belleza de todo aquello que tiene algo de inexplicable y que arranca de lo más profundo de la pasión humana. No creo en Dios, la verdad es que no he creído jamás, como tú dirías carezco de "ese don". Como Cioran, no acabo de entenderos porque si yo creyera en Dios "correría gritando desnudo por las calles". Mi fe consiste en pensar que estamos solos, que en algún momento nuestros padres dejan de ser aquella fuente dadora de sentido y garante de nuestra salvaguarda que creíamos cuando éramos niños... y entonces, querida, no hay sino un camino en el desierto en el que pocos de fiar nos acompañan. Recuerdo una noche de agosto hace diez años en que me dormí en una duna del desierto del Sahara mientras miraba las estrellas y pensé que la única vida que merece la pena vivir es la del reino de este mundo, con toda su oscura belleza, sus sueños incumplidos y la caducidad de todos sus goces. No ví a Dios aquella noche, me conformé con las estrellas y una caravana de beduinos con camellos que me hicieron pensar que lo único verdaderamente santo es el milagro de estar vivos aquí y ahora. No envidio el don, lo siento.

Estoy de acuerdo con lo de la falta de cultura religiosa. Creo que nos iría mejor si en vez de asignaturas evangelizadoras concienciáramos a padres y alumnos de la necesidad de investigar el hecho religioso, con prioridad desde luego para el cristianismo, por cuanto es nuestro trasfondo moral, en la misma medida en que Platón -y no Lao Tse- es el filosófico. Yo sería el primer interesado en impartir dicha asignatura, pero no estoy seguro de que a la Iglesia le interese esa secularización de la materia, entre otras cosas porque eso le impediría tener a sus miles de profesores de religión actuando a sus órdenes y en una situación laboral que, siendo muy moderado, me atrevo a calificar de escandalosamente inconstitucional.

Más cosas. Se critica, dices, las actuaciones de la Iglesia sin conocerla "por dentro". No acabo de entender por qué no puedo juzgar las intervenciones de calado político de los obispos si son ellos los primeros que traspasan la frontera de la fe y tratan descaradamente de inclinar el voto de la feligresía. También entenderás que me posicione contra un planteamiento moral que me repugne. Por ejemplo, puedo ofrecerte documentación larguísima sobre el carácter homófobo de la jerarquía católica española -y no me refiero solo a la oposición a las bodas gays-. Estos no son errores históricos que, como lo de la condena a Galileo, pueden rectificarse... Estos planteamientos reaccionarios son actuales y hacen mucho daño. ¿Debo callar ante ellos porque no formo parte de la Iglesia?

Algo similar respecto a la financiación. Tú pagas lo mismo que yo al fisco, pero tú pones la crucecita para pagar a la Iglesia y soy yo quien ha de sufragar al 100 por 100 las carreteras y hospitales de los que tú también te beneficias. Y eso sin olvidar que, al final, la Iglesia recibe otras muchas fuentes de financiación pública. Conclusión, supuestamente no respeto nada a los creyentes, pero al final soy yo el que paga la supervivencia del culto porque los feligreses no son lo suficientemente generosos.
El preservativo... no sé cuáles son esas razones desconocidas de la prohibición... Lo único que encuentro sin buscar en google es una valoración en favor de la castidad y el cauce matrimonial y procreativo, de todo lo cual, yo, que creo enormemente en el cuerpo y sus placeres no puedo estar más lejos. Por cierto, creo que son Rouco y compañía los que saben muy poco de todo esto, a pesar de que hablan de moral sexual continuamente como "expertos".

Gracias por animarnos al debate.
Te pìdo yo también disculpas si en algo te ofende mi argumentación, pero creo que es de personas leales decir al interlocutor lo que uno siente. David.

2:59 AM

Paco Fuster said...

Antes de entrar a valorar el texto de David, quiero decir un par de cosas sobre el debate posterior en los comentarios.

De entrada, comparto muchas de las cosas que ha dicho el autor anónimo del quinto comentario. Estoy de acuerdo en que mucha gente opina sobre la Semana Santa en particular y sorbe la Iglesia en general, sin respeto y sin tener ni idea del tema. En ese sentido, supongo - no lo sé al cien por cien porque yo no lo vivo - que para los creyentes y practicantes la Semana Santa es algo muy importante, por su significado histórico, más allá de la imagen publicada y más o menos distorsionada que vemos por las calles.

Pero también digo que al igual que la gente - sobre todo los ateos o indiferentes en general - deben respetar más a la Iglesia y a sus prácticas, también se podrían aplicar el mismo cuento algunos obispos que suelen extralimitarse en sus funciones, faltando al respeto a otras esferas de la vida social como la política y pontificando - nunca mejor diho - sobre cuestiones morales que afectan a creyentes y no creyentes. Por mi pueden guiar la moral de sus fieles, pero a mi que no me digan a quien tengo que votar y a quien no; del mismo modo que yo no les digo como tienen que hacer la misa o como tienen que montar su calendario.

También le digo al autor de este comentario, que hay mucha gente que no sabe sobre la Iglesia y critican las procesiones públicas de Semana Santa porque es lo único que ven y la gente tiende a generalizar y a creer que lo que pasa en su barrio o ciudad es la foram de celebrarla en todos los sitios. Esto enlaza con lo que decía David en el texto (luego opino de ello) sobre lo disconformes que estan algunos segmentos del clero con estas actitudes públicas.
Yo siempre he pensado que la religión debe ser algo privado y no público. Desde que leí ese genial texto de Rousseau (que David conocerá bien) llamado "Profesión de fé del vicario saboyano", descubrí el concepto de "religión natural" en su Rousseau. A mi meparece que lo natural es que la religión sea algo privado y personal de cada persona. Todo lo demás que sea público - incluyendo esa pompa y esa parafernalia papal - no me gusta. No digo que no se puede hacer - aquí en Valencia sabemos de esto - pero si digo que si lo haces te arriesgas a que te critiquen, igual que se critica un concierto de música, un partido de futbol o todo lo que es público.

Luego también estoy de acuerdo con el comentario de David. Como el dice, Internet es el lugar donde todos - documentados y sobre todo indocumentados - se expresen con total impunidad y anonimato. ESte es un tema que ya hemos hablado aquí y que hay que aceptar.
Y sobre todo estoy de acuerdo en lo que dice de Alba. Me parece perfecto que opine y yo creo que nos viene bien a todos, escuchar las opiniones de gente más joven (yo también soy joven, que conste, jeje) para tener una visión diferente de las cosas. Unas veces estaremos de acuerdo con ella y otras no, pero hay ver siempre el contexto de la persona que escribe.

Esto sobre los comentarios. Sobre el "post" en si, pues de todo. Hay cosas que comparto - la mayoría - y hay otras sobre las que no tengo ni idea y prefiero no opinar.

Si que quiero insitir sin embargo. en esa idea que apunta David al principio, sobre los malos ojos con que algunos curas y obispos miran estas ostentaciones públicas de Semana Santa. Estoy totalmente de acuerdo y no me extraña nada. Ellos mismos se dan cuenta de dos cosas:

a) que mucha gente que no suele acudir religiosamente a la Iglesia, se ergie por unos dias en portadora máxima de los valores critianos. Vamos que son cristianos los cuatro dias que dura esto y elresto del año, si te he visto...

b) que mucha gente aprovecha el contexto de la celebración para tergiversar completamente el sentido de la misma, contribuyendo así a crear esa imagen distorsionada. Por ejemplo, el otro día hablaba con gente de un pueblo muy ceracano al mio y en donde se vive con "pasión" estos dias (existen varias cofradías) y me decían que muchas veces, las procesiones acababan con todo el mundo en la plaza del pueblo, vestidos de nazarenos y emborrachandose y de parranda hasta altas horas de la madrugada. Con esta imagen, me permito dudar de lo que significa para esta gente la Semana Santa. Igual que dudo yo que ni me va ni me viene, me parece lógico que moleste a la gente que si es creyente todo el año y que se lo toma más en serio.

Paco Fuster

Tobías said...

Comparto básicamente los argumentos de David y Paco Fuster pero me permito discrepar ligeramente respecto a algún comentario de éste último. Aunque suene muy radical, no estoy dispuesto a respetar las prácticas de la Iglesia y las creencias de sus fieles. Entiéndame, no puedo quedarme inerme ante una institución totalitaria y exclusivista que pretende imponer sus criterios morales a toda la sociedad y que sería capaz, de disponer de los mecanismos coercitivos necesarios, de determinar la vida de cualquier ciudadano. En el fondo creo que es lo que dice Fuster, la única diferencia es que creo que eso solo se consigue estando alerta y defendiendo, a veces con los palos como decía Baroja, que la religión debe limitarse al ámbito privado de la conciencia.

Por lo demás, claro, depende de la confianza que tengamos en que las cosas pueden mejorar, en que es posible conquistar mayores cuotas de libertad y de autonomía. Por eso me pregunto ¿hay que callar y guardarnos nuestra perplejidad y desazón ante el avance de la irracionalidad, ante la sumisión de la gente que se deja guiar y renuncia a su libertad de pensamiento? A veces pienso que me gustaría parecerme a personajes como Savater o Cioran que no son ateos sino irreligiosos, el estado de total escepticismo en el cual las banderías religiosas han dejado de ser un problema. También recordaba Cioran que el que es simplemente escéptico, el que no está dispuesto a combatir, es débil y mucho me temo que al final acaba siendo eliminado por el fanático.

Por eso cuando hablo de ser irrespetuoso me refiero a la decisión irrevocable de defender nuestra capacidad de pensar y decidir libremente. Se trata de desvelar que carecen de valentía y que ese no es el camino: es cuestión de asumir la responsabilidad de un horizonte desprovisto de sentido que a las mentes religiosas les parece aterrador. De ahí que sean peligrosas.

albapitu said...

Mmmm veo que se ha hablado de mi, si, puede que tenga esa ignoracia de la que hablas, pero quiero dejar mi opinion, y esta claro que una persona de 16 años no puede participar en un debate al mismo nivel que los demas ya que tienen mas cultura y mas experiencia, pero eso es lo que pienso, y por mucho que me llamen ignorante seguire diciendolo, respeto a la religion tengo mi opinion, y si ya de si la creencia me pareze similar a los que creen en superman, me parece de tan fanatismo y de tanta barbaridad que las personas se maten por su religion que tengo que decirlo. Respeto a la iglesia catolica, hay ideas que me parezen absurdas y mas increible me resulta cuando la gente se cree que lo que dicen.

Probablemente alguien volvera a llamarme ignorante y mas comparando la adoracion de un dios con la de superman, pero bueno...xDDD

Saludos

Anonymous said...

Yo no te considero ignorante, solo discrepo en lo de Superman, yo prefiero a Corto Maltés. Más acertado este comentario, dicho sea de paso. David.

amanda said...

Hola, soy la que dejó el comentario anónimo. Alba, quería pedirte disculpas por como hablé de ti en el comentario que publiqué. Espero estar aún a tiempo de rectificar. No importa la edad que tengas, está claro que tienes todo el derecho a dar tu opinión. Es un punto de vista más, y tiene el mismo valor que lo que yo pueda decir. De hecho me parece genial que opines. Yo a los 16 años creo que todavía era una criaja y no solía opinar mucho, porque tampoco había nada que realmente me preocupara. Bueeno... tampoco me las voy a dar ahora de mayor, que en realidad sólo tengo 18... xD
En fin supongo que siempre habrá temas en los que coincidamos y otros en los que no, como en este caso. Supongo que tiendo a exagerar cuando hablo de la Iglesia y la religión y siempre actúo muy a la defensiva... pero es frustrante ver como la lucha de defender mis principios e ideas es una lucha contra el mundo, una lucha muy solitaria; y que conste que no soy una de esas personas que creen todo solamente porque la Iglesia lo dice... no entro en el grupo de los borregos, que los hay, es imposible negarlo. Soy una persona bastante crítica, y si creo en algo es porque creo que tengo razones para ello. Lo digo simplemente para que no me tomeis como una fanática religiosa o una débil de carácter, que aunque muchos piensan que lo parezco, no lo soy. En fin... eso Alba, que perdón si te ofendí.... y perdonarme todos por lo royera que soy.
Un saludo

David P.Montesinos said...

Eres bastante menos rollera que yo. Gracias por identificarte, Amanda.

David

albapitu said...

Disculpas aceptadas Amanda ^^

Y bueno me sorprendio que hablaras de esa ignoracia sin conocerme, pero despues de todo no me ofendo tan facilemente, digamos que me lo tomo todo con alegria (o casi todo xD).

un saludo..

Luis said...

Respecto a la frase de albapitu de " que se peguen mientras yo disfruto de las vacaciones " , no habras pensado mucho antes de decirla ¿cierto? ya que si no crees en lo de la semana santa y en toda esa clase de costumbres y tal...para que te vas de vacaciones si puede saberse? las vacaciones de esa semana no son acaso de semana santa? pues entonces ya eres algo "creyente" , porque disfrutas de una fiesta que se supone es cristiana.
Un ultimo apunte..lo de la semana santa y todo eso no son "estupideces" como tu dices,es una creencia y unas costumbres que adoptan algunas personas y si no te gusta pues te callas,ya que ami el ateismo tambien me parece una gran estupidez y no lo voy diciendo ahi a los cuatro vientos..
Un saludo Tobias y David.

Anonymous said...
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David P.Montesinos said...

Hola a todos, comprobación de sistema de filtros.

albapitu said...

La cosa es que yo no tengo que ir a clase, que debo de hacer entonces quedarme en casa encerrada cruzada de brazos porque no me parecen bien estas fiestas? pues no, y si alguien quiere ir a una preceseion peus que vaya, pero yo aprobecho dias festivos para hacer cualquier otra cosa.

Y en lo que no pienso antes de escribir es cierto, tampoco lo hago antes de hablar y eso a veces trae problemas, pero asi son las cosas...