Thursday, July 30, 2015

EL MENSAJE ES EL SMARTPHONE

Los más sabios de entre los monjes medievales se dejaron los ojos y la vida entera en lúgubres estancias para capturar la esencia de lo humano. Si por una milagrosa intercesión del Altísimo, Santo Tomás de Aquino, tan concienzudo en la descripción del espíritu, apareciera hoy por nuestras calles, tardaría poco en declarar haber encontrado el alma de los humanos actuales en un diabólico artefacto denominado teléfono móvil o, si lo prefieren, smartphone. 


Es ridículo a estas alturas seguir creyendo sin reflexión que la telefonía móvil  y otras maravillas de la tecnociencia sirven únicamente para mejorar y acelerar la "comunicación". Cuando todo se comunica, cuando todas nuestras acciones se someten a la necesidad de emitir señales insistentemente, entonces, ya no estamos ante un simple transmisor, lo que hacemos es miniaturizar nuestra vida en un archivo ultracomprimido para alojarla en la memoria del smartphone. No otra cosa significa aquella célebre frase de Marshall MacLuhan: "medium is message", es decir, no adquirimos el artefacto para decidir qué queremos que los demás sepan de nosotros, somos -y eso los adolescentes actuales lo saben mejor que nosotros- terminales de una enorme red global de información que transmite incesantemente, sin que importe nada si alguien las recibe o no.  


Así es "la sociedad abierta", me dirán, un espacio virtual al fin liberado de las trabas del secreto, la represión de la palabra y el miedo a la censura. Hemos llegado por tanto al fin a la Arcadia tecnológica que prometían las novelas de ciencia ficción de los cincuenta. 

Verán. Una de estas mañanas, paseando por El Pinós, mi pueblo adoptivo, pensaba con cierto alborozo que en las pequeñas localidades aún es posible criar a un niño sin someterse al chantaje permanente del miedo a los malhechores o la violencia del tráfico que martiriza a los padres en las grandes urbes. En eso que, pasando por un parque, localicé a tres chavales de unos diez años que, sentados en un banco, clavaban sus cabezas sobre la pantalla de sus respectivas tablets. Podían jugar al fútbol, hablar, jugar a canicas, qué sé yo... desafiarse o reñir. Pero no, como en estado de hipnosis, miraban la pantalla para hacer con ella las mismas gilipolleces que, no nos engañemos, hacen los adultos. 

No hay pues lugar al que huir: todos vivimos ya dentro de la distopía de la comunicación global, donde nada, ni el primer beso, ni lo mucho que amamos a nuestros padres, ni la emoción de reencontrarse con aquel lugar de Roma en el que lloramos tantos años atrás se libra de la exigencia de ser "comunicado", transmitido en directo, ofrecido en formato digital para que el mundo no se olvide de que estamos ahí. 

¿Nos ama realmente el mundo? No, en realidad no le importamos un comino, pero en la monstruosa potencia de esa gran mentira se instala la lógica que hace posible seguir viviendo. De eso ya se encargan quienes diseñan aplicaciones para el móvil. Nos hacen sentir que en el smartphone lo llevamos todo: el amor de nuestra familia, que envía frecuentes mensajes tuut tuut para recordánoslo, nuestra biografía, el mapa de restaurantes caros a los que no iremos pero que nos gusta saber si están cerca, el acceso a la galaxia transparente de la información total, los juegos que nos permiten olvidar que nuestra vida se tambalea, las instrucciones para dar cuerda al reloj, el cuerpo que querríamos tener, las frases célebres que deberíamos haber dicho nosotros...


Es extraño que aún no hayan inventado una aplicación para contestar a la pregunta con la que Parménides funda la reflexión filosófica: ¿por qué el ser y no más bien la nada? Se me ocurre pensar en el ágora griega repleta de tipos con túnica mirando todos su móvil con la misma atención con la que los escolásticos escudriñaron en el alma. Qué aburrimiento, joder. 

Thursday, July 23, 2015

AFORISMOS PARA FASTIDIAR (III)

1. Consigo al fin ver El mundo sigue, la película maldita que Fernando Fernán-Gómez dirigió en 1963. El Régimen sólo permitió un humilde estreno en Bilbao en el 65. Después la hicieron desaparecer y sólo muy recientemente fue emitida en TVE. El film es magnífico, tiene todas las hechuras de una obra maestra. Y es terriblemente desolador, en toda la extensión de la palabra: estamos ante un relato que incita al desaliento. 

Las autoridades del franquismo la persiguieron casi desde el momento mismo de su concepción. Tenían razón, de ser Franco yo también la hubiera censurado. Pero lo que el Caudillo desconocía era que aquella joya estremecedora no avisaba -no sólo- respecto a las miserias de una nación de cabreros que soñaba con ser aceptada en el tren de la modernidad. Ni siquiera se rebelaba -no sólo- contra la degradación provocada por el feudalismo y la pobreza, tampoco contra la criminal postración de la mujer... El mundo sigue desconfía profundamente de la condición humana. Y nada es más tenebroso. En cierto modo estamos ante una película de terror. 

2. De entre los libros de memorias de los soldados napoleónicos no hay duda que la más brillante es la del soldado Bourgogne, que sirvió al Emperador en las campañas de Portugal, España y Centro Europa y que, finalmente, formó parte de la Grande Armèe que protagonizó la campaña de Rusia. La solemnidad y el entusiasmo inicial va cediendo a medida que nos acercamos a Moscú, donde, tras una serie de gloriosos ejemplos del talento militar de Napoleón, se encontraron una capital en llamas y en la que no encontraron razón para quedarse. El regreso de Armèe, con el terrible invierno estepario y el hostigamiento permanente de los cosacos, constituye uno de los episodios más espantosos de la historia bélica de Europa. 

Jamás he sucumbido a la fascinación que aún ejerce la figura del corso. Sé lo que quiso ver Nietzsche en él, y sé que se equivocaba, como Julien Sorel, el infortunado protagonista de la inmortal El Rojo y el negro, que construyó una vida lamentable a partir de su admiración por el héroe de Austerlitz. El bonapartismo me parece la apoteosis del instinto de dominación, el mejor argumento a favor de quienes creen que los principios éticos son ingenuidades que palidecen ante el juego del poder.  


3. Catalunya será independiente el día en que ya no importe. 


4. Capturo un vídeo de youtube en que los Rolling Stones suben a Bob Dylan a un escenario rodeado por miles de fans. De pronto, los héroes de mi adolescencia aparecen juntos y ancianos, jaleados por una multitud que enloquece cuando, con un hilo de voz apenas perceptible, Dylan canta Like a rolling stone. Qué triste, qué impostado parece todo, qué similar y sin embargo qué distinto al ocaso que yo soñé para ellos. Adoramos a nuestros dioses y, con ello, les obligamos a encontrarse eternamente a la altura de nuestros sueños, pero la realidad es que son humanos, demasiado humanos. 


4. Un líder de la Argelia liberada  dijo que "el primer hombre al que un gobierno revolucionario debe contratar es un contable."  En esa frase se contienen muchas de las respuestas que buscamos. 



5. A menudo los tipos sensatos y aplomados me resultan soporíferos. Hay que darles cancha porque sostienen el mundo, pero no puedo evitar que me deje frío ese empeño en no mostrar contradicciones ni debilidades, ese proverbial alejamiento de la pusilanimidad y el pesimismo que nos aqueja a los demás. Con Iñaki Gabilondo no me pasa. Intuyo que es porque, al contrario que otros tipos sensatos, ha tenido la imprudencia de ingresar en cuantos campos de batalla le han salido al paso y jugarse la boca en cada uno de ellos.  

Thursday, July 16, 2015


 1. Acudo con mi padre al Hospital General de Valencia. Tiene que hacerse varias pruebas para una intervención que no es especialmente delicada pero que requiere algunas atenciones previas. Apenas dos horas, el proceso es fluido; la atención dispensada, eficaz e incluso amable, mi padre sale más relajado de lo que entró... Es julio, la afluencia de pacientes al centro es muy reducida, probablemente menos de la mitad de lo habitual. En otra situación la mañana en cuestión habría sido infernal. La conclusión es sencilla, no es la sanidad pública -y por tanto el personal empleado en ella- lo que funciona mal, es el volumen de trabajo que se le asigna el que vuelve imposible una gestión adecuada de la atención médica. Reflexionemos. 


2. Es posible que Manuela Carmena sea una mala elección a alcaldesa, a mí no me lo parece en absoluto, entre otras cosas porque creo que debemos ser gobernados por buenas personas, pero acepto que muchos de ustedes desconfíen. Mi duda es si sus hostiles están realmente dispuestos a dejar que gobierne Madrid. Seré pedagógico porque parece que hace falta: el enemigo llega al poder, toma decisiones, criticamos las que no nos gustan y, finalmente, votamos a otros para que se largue... éste es el proceso democráticamente estipulado. En su caso parece que se trata de que no llegue a gobernar, como si no quisiéramos enterarnos de que es ella la alcaldesa, como si por ser una abuelita algunos creyeran que pueden impedirle incluso tomar el timón. 


3. Javier Krahe se hizo célebre a raíz de la canción de Marieta que interpretó una noche en la única televisión que tenía España. Repitió ocho veces una palabra prohibida en aquel entonces ("y yo allí con la flor como un gilipollas, madre, y yo allí con la flor como un gilipo-o-o-o-llas"), lo cual generó un escándalo mayúsculo entre los bienpensantes. También dejó huella con la célebre canción "Cuervo ingenuo", donde, a vueltas con el esperpéntico giro socialista en el asunto de la OTAN, acusó a Felipe González de "hablar con lengua de serpiente". Más recientemente fue absuelto de la imputación de insultos y vejaciones a la Iglesia por su canción "Cómo cocinar un crucifijo". 

Yo vi a Krahe hace más de una década cantando nada menos que en la parada de Alameda, junto a las vías del metro. Nos acompañó una amiga que desconocía completamente al interfecto. Su cara de perplejidad ante la actuación me da a pensar que aquello fuera exactamente una actuación musical. Llevaba apenas dos músicos, soltaba una parrafada inenarrable para "explicar" el sentido de cada canción y no dejaba de pegar tragos a un vaso de tubo que llevaba demasiado hielo y limón para ser agua. 

Javier Krahe dijo una vez que prefería "vivir con una duda que con un axioma". Yo creo que fue siempre lo que muchos poetas dicen ser pero no se atreven, es decir, un hombre libre. Pero la libertad, como cantaba su amigo de La Mandrágora, Joaquín Sabina, es un vientecillo que puede despeinarnos. Manejó la lengua castellana con una agudeza que debemos relacionar con la mejor tradición satírica de la literatura española. Le gustaba divertirse como a nadie y uno presume que detestaba trabajar, pero sabía que a cambio de las perras que necesitaba tenía que darnos jolgorio, y por eso explotaba una vena creativa que le convertía en un artista único e inclasificable. A fin de cuentas, "no todo va a ser follar". 

4. Un grupo de científicos -así los presenta yahoo noticias- amenazan con la llegada hacia el año 30 de una nueva "edad del hielo", asociada a un descenso brusco de la actividad solar. Qué casualidad, en un momento en que la inacción política mundial frente a los efectos pavorosos y cada vez más incuestionables del cambio climático resulta más escandalosa que nunca, resulta que unos científicos vienen a corroborar las tesis negacionistas. Denomino así a ciertos think tanks norteamericanos que consideran una conspiración paranoide y de izquierdas la teoría de que las emisiones de gases, propiciadas en especial por las empresas extractivas, van a provocar consecuencias climatológicas catastróficas. 

Una de sus teorías preferidas consiste en que, históricamente, el clima en la Tierra ha sido determinado por los ciclos de actividad solar. Si se nos informa de que se acerca un periodo de poca actividad, eso supone que el calentamiento global apenas tendrá efecto, lo cual supone que podemos seguir contaminando sin freno, y que todo intento de regulación de emisiones es una atentado contra la libertad de empresa. A otro perro con ese hueso. 

Friday, July 10, 2015

IMPRESIONES BAJO EL CALOR



1. Canadá, una campaña denominada "Cero impuestos para los tampones" consigue que el parlamento declare libres de toda tasa los productos de higiene femenina. Cabe imaginar que la iniciativa correspondiera a un grupo reducido de personas, pero si ésta minoría arrastró finalmente tantas voluntades, es porque acaso desde el primer momento se cansaron de escuchar a tantas mujeres quejándose por lo que consideraban una forma de discriminación sexual. El mérito de aquel grupo fundacional sería el de haber convertido el descontento en una organización perfectamente planificado y haber diseñado una estrategia. Lo demás es fe, y la fe. como dice la Biblia, mueve montañas. 

Cambio de escenario. Un experto en nutrición exige a la Asociación Española de Pediatras que retire su etiqueta de "recomendado" a una conocida marca de galletas con formas de dinosaurios. Dichas galletas, como sabe cualquier padre que se preocupe de mirar la composición de los productos alimentarios que compra a sus hijos, contienen cantidades ingentes de azúcar. En esto no se diferencia demasiado dicha firma de otras muchas similares, lo que no acaba de entenderse es por qué, si algo es insalubre, los supuestos especialistas en proteger a la infancia aprovechan el prestigio social de la comunidad científica para prestarse a juegos tan oscuros. No faltará quien conteste que hay una conspiración de la competencia o de los francmasones para fastidiar a una empresa de incuestionable éxito, suele pasar. 

Se me ocurre una conclusión común a estos dos hechos que, comparados con la crisis griega o las barbaridades del terrorismo internacional, pueden parecer banales. Vivimos un tiempo en que el sentimiento de la impotencia política domina las mentes. "Pensamiento único" significa exactamente esto: creer que la voluntad queda definitivamente estrangulada por gigantescas tramas oligárquicas y que no queda otra que sucumbir a la tentación de dejar las cosas como están, aunque estén mal. 

2. No hay derecho a este calor. Somos malos, pero no merecemos esto. Como lo envía Jehová no voy a quejarme demasiado, no sea que me pase como a Job, pero sí pienso protestar enérgicamente contra la brutalidad de algunas conductas humanas que a menudo acompañan estos bochornos, muy especialmente en relación al turismo. No me referiré al turismo playero especializado en alcoholismo juvenil que se cultiva en la costa con la evidente anuencia de las autoridades competentes. Pero sí pienso por ejemplo en actitudes como las que hemos conocido últimamente, por ejemplo la de la turista española que orinó sobre el león de la estatua que Florencia dedicó a Dante. Entiendo y comparto la indignación de los florentinos, para los que llueve sobre mojado, pues recientemente un grupo de estudiantes fueron descubiertos mientras pintaban sus nombres en la Cúpula de Brunelleschi. Yo podría contarles algunas cosillas por el estilo que he visto por aquí. No creo en la pena de muerte, pero este calor me pone muy nervioso a veces.  

3. Iker Casillas lo tiene todo para ser un héroe nacional. Sí, ya lo sé, el fútbol es el opio y este tío es un millonario y todas esas cosas que ya sabemos... Vale, pero puestos a tener ídolos mejor que no disparen arcabuces ni maten toros. Casillas es un genio, su comportamiento como deportista fue siempre ejemplar y la inquina que le tienen algunos madridistas sólo puedo explicármela por que, aunque la Biblia no lo diga, éste es el país de los hijos de Caín. El error de Iker fue un día llamar al capitán del Barça, Xavi, para hacer las paces tras un duro derby liguero. Un entrenador con el alma retorcida y maneras musolinianas se la juró. Tras su brazo ejecutor, que lo apartó del equipo sin motivo, uno adivina la sonrisa gélida de uno de los oligarcas más inquietantes que ha conocido este país. Es Florentino Pérez quien verdaderamente pofía desde hace mucho para destruir la imagen de uno de los más grandes futbolistas de la historia. 

No soy del Madrid, pero siempre seré de Iker, mis padres me enseñaron a ser agradecido.   

Friday, July 03, 2015

ALGUNAS REFLEXIONES EUROPEAS

1. Al fin veo Intocable. Un rico parapléjico contrata a un joven senegalés como asistente. El mundo de cuidado y corrección extremas que rodea al inválido salta en pedazos cuando aparece Driss. Con él descubre que todavía le queda sentido del humor y una débil capacidad para la ilusión. Se diría que, con África, la vida entra como una tempestad por las ventanas de un mundo a estéril y atenazado por la melancolía y la necrosis. Hermosa metáfora de lo que las invasiones del sur pueden hacer todavía por la vieja Europa, no cabe mayor recusación contra el racismo. 


2. No sé si Syriza se está equivocando en todo. Temo que la convocatoria del referéndum contenga tanto de irresponsabilidad como de audacia. Tampoco me sosiegan los argumentos más taxativos del no: "no podemos estar más abajo". En eso se equivocan, si hay algo que la historia demuestra es que siempre se puede ir a peor. 

Dicho esto, no deja de maravillarme la amnesia de los europeos. Parece que el crack griego sea culpa de Syriza, pero no, Syriza es el clavo ardiendo al que, a la desesperada, se han aferrado los griegos, un poco como el gato que saca las uñas ante un enemigo gigantesco que lo tiene acorralado y al que sabe que no puede vencer. No se puede pagar una deuda impagable, ¿tenemos claro esto? Es tramposo decir que "los griegos han vivido por encima de sus posibilidades", digánselo a la cara a los ancianos que no están pudiendo cobrar su pensión y que tienen miedo a perderla definitivamente. ¿Qué tendríamos que hacer entonces con Suiza, país obscenamente rico con décadas de elegantes trapacerías como paraíso fiscal? Grecia ha sido víctima de decenios de gobiernos corruptos y operaciones especulativas sin ninguna contención. 

Es simplemente miserable que ahora gente como Rajoy vea en la desgracia de los griegos la excusa para predicar el miedo cara a nuestras próximas elecciones. Pero no, no es Syriza quien ha generado el caos, no es Syriza responsable del monstruoso traslado de riqueza desde las clases bajas y medias a las grandes fortunas que se ha producido en Grecia y en toda Europa en los últimos años. Ojalá se llegue a un acuerdo para que Grecia no salga de la Unión, lo digo como lo siento, pero me temo que ya se ha decidido que el destino de la nación que nos legó la democracia es ingresar en el Tercer Mundo. Y esa idea no es de Syriza.


3. Adios al Ministro Wert. No sé cuantos ministros han dirigido el departamento para el que trabajo desde que empecé en la profesión docente con Javier Solana...muchos. A todos les encontré defectos, pero jamás vi algo como lo que he visto en estos cuatro años. Gobernar contra todos, asumir la dirección de unas instituciones con la clara instrucción de devastarlas. No hay ingenuidad ni negligencia, hay un plan perfectamente estructurado para convertir la educación en un negocio, lo cual implica servirse de la crisis para desguazar la enseñanza pública. Les pareceré cándido, pero desde que Platón -un griego- escribió La República, sabemos que sólo los hombres virtuosos tienen derecho a gobernarnos. Han pasado ya dos mil quinientos años, y parece que no aprendemos. Adiós, y no tema: tengo la firme intención de olvidarle para siempre. 

Thursday, June 25, 2015



LA PREYSLER

En las pobladas estanterías de la librería que mi padre diseñó y construyó con sus propias manos mi vista infantil se topaba a menudo con el "Baghavad Gita" o "El mundo como voluntad y representación", de Schopenhauer, que tenían un lomo muy vistoso. Dos metros por debajo de la hilera interminable de los "Episodios nacionales" se encontraba un caótico revistero donde asomaba la portada de Interviú y donde yo rebuscaba con la esperanza de que mi padre hubiera dejado olvidado algún ejemplar de Penthouse. Allí entraban todas las denominadas revistas del corazón, excepto el Pronto y el Garbo, que a mi madre le parecían muy de porteras. 

Mi padre cuestionaba a mi madre la costumbre de adquirir tantos semanarios "de cotilleos y banalidades", pero reconocía un cierto talante progresista al Diez Minutos. El preferido de mi madre, al menos el que más veces tenía entre manos, era el Lecturas, aunque ella era la primera en reconocer que el "¡Hola!" tenía mucha clase y que se notaba por la calidad de su papel impreso y sus fotografías, aunque a veces, como sucedió con el monográfico dedicado a finales del 75 a la coronación de Juan Carlos I, le aburría porque preferían a la aristocracia frente a la farándula, como si fueran cosas radicalmente distintas, como si no formaran parte del mismo espectáculo destinado a explotar la mina de un género femenino al que todavía le tocaba cargar con el peso de lo sentimental. 

Mi hermano, cuyo gran problema en la vida ha sido el de haberse hecho comunista mucho antes de lo aconsejable, afirmaba que el "¡Hola!" parecía el más reaccionario porque hacía soñar a las marujas con ser Gracia de Mónaco, pero que el verdadero peligro estaba en el "Semana", que estaba según él dirigido por la ultraderecha. 

Fecundado mi intelecto por fuentes tan diversas -con el añadido del "As", que comprábamos los lunes si el Valencia había ganado, y "Don Balón", que salía el fin de semana y tenía fotos en color-, se completa el mapa de una educación perfectamente disparatada, como correspondía a una nación que, con la muerte del dictador, cayó de bruces en la modernidad sin delicadeza y sin brújula.  

Ya lo ven, un perfecto aspirante a la esquizofrenia. Tras décadas convenciéndome de que cotillear es enfermizo, y que cada minuto que he pasado viendo partidos de fútbol y leyendo gilipolleces sobre las nuevas chicas del "Un, dos, tres, responda otra vez" ha sido tiempo perdido para ver películas de Bergman y escuchar a Bela Bartok, ahora el mayor de los mitos del corazón hispano, Isabel Preysler, viene a cobrarme su venganza. 

Hace muy bien, la he ignorado deliberadamente desde aquellos tiempos en que nos parecía una pija filipina con cierto toque de pasiva-agresiva que había conseguido seducir al más prometedor de los cantantes melódicos hispanos. Isabel, tras tres hijos, terminó abandonando a Julio Iglesias, que andaba siempre por ahí de gira, sin atenderla como ella merecía, y dio la campanada casándose con el Marqués de Griñón, un tipo sumamente respetable al que también abandonó y con el que tuvo otra hija -la simpar Tamara Falcó-, guardando un tiempo prudencial hasta lanzarse a su tercera aventura matrimonial, con Miguel Boyer, entonces ministro de economía del gabinete de Felipe González, y posterior oligarca del mundo financiero. Tuvieron una hija, la quinta en la línea de descendencia de la bella filipina. Finalmente, y tras el luto guardado al ex-ministro, Isabel nos sorprendió a todos en fechas recientes, cuando el "¡Hola!", que jamás miente, y menos sobre su gran estrella, publicó las fotos del romance con Mario Vargas-Llosa. 

A primera vista, y sin necesidad de escorarse demasiado ideológicamente, Isabel Preysler es el último emblema de una cultura ya superada donde el paradigma de lo femenino es el de la perfecta esposa. Isabel encarna ese imaginario al modo de la reducción al absurdo. Con armas de mujer -aunque nos negáramos a prestar oídos a la leyenda urbana sobre sus exóticas destrezas sexuales-, Preysler ha conseguido un trazo biográfico digno de una heroína de las novelas decimonónicas, a saber y en riguroso orden cronológico: la farándula y el arte, después un título nobiliario, la política y las finanzas y, finalmente, el mundo de la cultura. Isabel no besa a cualquiera, si te besa a ti, entonces sabes que eres un grande, y un vacío de admiración y envidia se abrirá ante ti, aunque termine tragándote, porque los hombres que escuchan ese canto de sirena terminan siendo destruidos, lo que agiganta aún más la leyenda preyslerina. 

Isabel me ha parecido siempre un aburrimiento de tía, la verdad, pero debo reconocer que hay algo en su larga travesía por la vida pública hispana que le acerca a una misteriosa forma de santidad. Uno adivina sus sufrimientos para tersar más y más una piel que, como en "El curioso caso de Benjamin Button", no se conforma con instalarse en la eterna juventud, sino que parece acercarse cada vez más a la niñez. Isabel parece limpia, se diría que inmaculada. No tiene nada que decir, no sé siquiera si sabe hablar, por eso calla y posa, siempre posa, como si tuviera interiorizado que su destino es ser fotografiada desde el momento mismo en que abandona la intimidad de la alcoba. Isabel Preysler ha sobrevivido a todo, al cilicio nacional-católico, al socialismo, al feminismo... Y sobrevivirá incluso a Podemos, si hace falta casándose con Pablo Iglesias, quien se siente ahora muy seguro creyendo poder resistirse a los encantos de la filipina.  

No hay gran controversia sobre sus motivos y sus métodos. Isabel nos ha vencido a todos, y parece capaz de vencer incluso a la vejez y la muerte, posando junto a su amiga Carmen Martínez-Bordiu en la portada del "¡Hola!" como dos adolescentes con sus ambiciones en flor. Esa resistencia oriental incide en la evidencia de que el secreto del triunfo está en las mejores clínicas de cirugía estética, el photoshop, el dinero y una frialdad propia de quien se crió preparándose concienzudamente entre convites de embajadas para ser una esposa perfecta, tan perfecta como para zafarse de cada uno de los consortes en el momento oportuno. 

 ¿Y ellos ¿Qué mueve a un hombre como Vargas-Llosa a buscar el lecho de este icono de la hispanidad contemporánea? No lo sé, y la verdad es que me importa un rábano, pero tengo la sensación de que algunos libros han caído del viejo estante y han ido a parar al revistero. 

Thursday, June 18, 2015

CAMBIO CLIMÁTICO



El Protocolo de Kyoto se firmó en 1997. Y nació prácticamente muerto, pues los acuerdos establecidos no habían de aplicarse hasta 2005, momento en el cual los mayores contaminadores del mundo -EEUU, China y Rusia- mostraron bien a las claras su intención de no ratificar aquellos compromisos. Tenían razones poderosas, pues respetar el Protocolo les hubiera supuesto enormes sanciones económicas por el monstruoso volumen de gases de efecto invernadero que estos países lanzan a la atmósfera. 

Hoy ya no hay dudas sobre el cambio climático. Sin eludir que pueden incidir sobre el calentamiento global algunos factores naturales, la ciencia afirma taxativamente que, al ritmo actual de emisiones, los tres o cuatro grados que habrán incrementado ya la temperatura media del planeta en 2100 están vinculados a la acción humana. 

He escuchado muchas burlas en mi vida respecto al "ecocatastrofismo", o como lo llamó Fernando Savater, la "ecolatría". Supuestamente impregnados de un mesianismo bíblico, parece que a los melenudos de Greenpeace les encanta ir por el mundo exigiendo que nos fustiguemos por haber saqueado las riquezas naturales antes de caer bajo el fuego divino del crack ecológico que se nos avecina, en el cual tendremos nuestro merecido de pecadores. Mucho me temo que los ridículos hoy día son quienes -además de puerilizar las teorías que les molestan- siguen creyendo que la mejor manera de superar una amenaza es negar que exista. Podemos seguir creyendo que esto de la ecología consiste en unos hippies que quieren vivir en cabañas y lavarse la cara con mierda de vaca, hojas de firmas para salvar al urogallo, comprar muy cara la comida macrobiótica y decir entre gritos de "¡arrepentíos, pecadores!" que viene el fin del mundo... A mí también me gustaría que fuera una mentira, una conspiración de cuatro aguafiestas que no soportan la prosperidad, pero me temo que la cosa es mucho más seria. 

El Papa Bergoglio nos sorprendió esta semana avanzando una encíclica con la ecología como monotema. Acusa directamente a las grandes naciones y a las multinacionales de causar el cambio climático y la miseria de miles de millones de personas del mundo por su empeño depredador en explotar las riquezas naturales sin reparar en los daños terribles que dicha actividad genera. El Pontífice apela a la necesidad de un cambio radical de nuestra forma de vida como única estrategia para defendernos del desastre. Podemos albergar dudas -yo el primero- respecto a si el actual ocupante del Trono de Pedro va en serio en los ataques dialécticos que dirige a los dueños del mundo, pero al menos esta vez ha conseguido poner nervioso a más de uno, y no me parece poca cosa teniendo en cuenta los tristes precedentes de Wojtyla y Ratzinger.

Muchas más sospechas me produce la ambigüedad con la que respecto al problema se pronuncia esta semana en El País Antonio Brufau, en un artículo titulado La UE ante el cambio climático. La tesis fuerte del autor es que la lucha contra el cambio climático no es incompatible con el crecimiento y la competitividad. Reconoce que hay un serio riesgo y considera que el problema de Kyoto estuvo en la "descoordinación" de su aplicación. Yo opino que Kyoto fracasó porque los principales responsables de las emisiones, precisamente los mayores actores de la geopolítica actual, tuvieron la deliberada intención de hacer que Kyoto fracasara, lo de la descoordinación es un ridículo eufemismo empleado para desviar el mal de sus causantes.  

Propone Brufau ciertas dosis de "realismo", afirmando que detener el crecimiento no es una opción. No estoy seguro de que lo realista sea creer que podemos seguir en la lógica del crecimiento sin replantearnos seriamente si el tipo de sociedad en que queremos vivir puede seguir protegiendo y subvencionando a las empresas energéticas más contaminantes, destruyendo inmensos espacios naturales, aumentando las brechas entre ricos y pobres o considerando la atmósfera como un gigantesco vertedero. Habla Brufau del bienestar y lo asocia a la lucha contra la pobreza, pero en su reticencia a plantear seriamente la responsabilidad de las corporaciones energéticas y el reclamo de una política de sanción en consecuencia yo advierto una velada intención de proteger intereses que hacen ricos a unos cuantos y que, sospecho, pueden estar destruyendo el presente y el futuro de la mayoría. Soy así de malpensado.

Por cierto, ¿saben quién es Antoni Brufau Niubó? Pues nada menos que el actual presidente de Repsol. Acabáramos.