Saturday, September 25, 2010














1. SEPTIEMBRE es el lunes de los meses, y la función que le hemos atribuido le condena a un desprestigio inmerecido. En septiembre he visitado lugares cuya seducción crecía con la decrepitud del otoño. En septiembre he visto venir lluvias, no siempre violentas, que se llevaban la tortura de unos rigores calurosos que no nos merecíamos. En septiembre vuelven a colapsarse las entradas a las ciudades, sí, pero las playas son abandonadas y, por tanto, recuperan todo su misterio y su secreta belleza.


Es el sistema productivo el que ha desprestigiado septiembre. Lo peor no es el síndrome postvacacional, lo peor es que intenten convencernos una y otra vez de que lo padecemos o -aún peor- que tenemos derecho a padecerlo y a quejarnos. No van a curárnoslo porque, secretamente, todos sabemos que volver a una carretera interminable o a una oficina con pinta de sótano es desagradable, casi tan desagradable como su reverso, el paro, que es también un invento del sistema productivo para mantenernos aterrorizados. Pero, al menos, diciendo que estamos enfermos nos sentimos acompañados en nuestra tristeza, tanto como cuando nos topamos una mañana con la evidencia de nuestra propia mediocridad o tenemos inapetencia sexual.








2. LA INAPETENCIA y sus depresivos aliados, la desgana, la desmotivación, la fatiga... La emisora de radio cuya voz viene acompañando mis madrugadas desde hace una eternidad parece haber encontrado en la farmacopea milagrosa su fuente de financiación. Si tu marido no te hace el amor tienes que darle tal cosa y recuperará al depredador sexual que los años han adormilado; si suspendes los exámenes hay un fármaco prodigioso que supuestamente activa la memoria; si andas fatigado tienes cierta pócima que te pone a cien y no se llama cocaína... Diríase que tres siglos después de Cervantes, seguimos sin superar la tentación de creer en el Bálsamo de Fierabrás, que todos recordamos por su mención en el Quijote. Leyenda procedente de los cantares de gesta carolingios, esta poción mágica tiene la virtud de curarlo absolutamente todo. Y así, tras la enésima paliza recibida, el hidalgo dice haberse aliviado de todos sus dolores gracias al bálsamo, mientras que a Sancho sólo le ha provocado efectos laxantes, algo que Don Quijote justifica por la condición plebeya.


Hay que creer, tener fe... y sólo entonces la magia funciona. ¿Sirven para algo los fármacos que la radio nos vende cada mañana con la misma desfachatez con la que los charlatanes vendían crecepelos en las películas del Oeste? No, desde luego, son simples placebos y seguramente crean adicción y tienen efectos secundarios, pero es alentador levantarse de la cama con la sensación de que uno está a punto de internarse en la inhóspita selva de las calles protegido por el brebaje de Panoramix.




3. DESPUÉS DE MUCHOS AÑOS, vuelvo al fin a la Universidad. Desconozco si trabajar para ella, siquiera de forma muy fugaz, supone arriesgarme a perder el sabor de su leyenda, sin duda una de las más poderosas que habitan mi mente. Soy poco lúcido para esto. Amo la Universidad porque, donde lo sensato es encontrar tediosos mazacotes entregados a la burocracia, yo creo ver los muros gloriosos de los viejos templos de la sabiduría. Ya ven, tanto leer a Cioran y a Nietzsche para acabar gritando con el gol de Iniesta y entrando a dar clase en mi vieja facultad con nervios de principiante.


¿Primera impresión? Creo que los actuales estudiantes universitarios no son ni mejores ni peores, ni más conformistas o insolidarios de lo que éramos los de mi quinta, como con frecuencia suele decirse. Este es, en realidad, el mito que hemos forjado de ellos los adultos para excusar que el mundo que hemos creado -y con el que ellos se tienen que batir- hace mucho por alimentar el conformismo y la insolidaridad.



Lo que sí advierto, y es algo que me produce un tedio y una irritación casi insoportables, es que los actuales estudios superiores son víctimas de una estúpida sobrelegislación que tiende a volverlo todo confuso y burocrático. Bajo las promesas de la interdisciplinariedad, la multioptatividad, la pedagogía y todas esas banalidades con las que se llenan la boca los expertos en reformas, lo que yo encuentro es sobre todo una confusión espantosa. Alumnos que van de un lugar a otro y que a veces no saben cuántos créditos les faltan para acabar la carrera, las mismas colas de siempre ante la ventanilla pero con más caos, las mismas aulas atestadas de gente que no sabe muy bien por qué ha cogido tal asignatura... Todo se hace, supuestamente, para racionalizar el sistema, pero el resultado es que se pierde el sentido de lo único verdaderamente pedagógico: las personas que se juntan dentro de una sala intentando aprender unas de otras. Desde que el mundo es mundo esa ha sido la clave de todo acceso a la sabiduría.

Demasiado sencillo para que lo quiera entender un tecnócrata experto en reformas educativas. Por suerte, y cuando se trata de seres humanos que se relacionan entre sí, la vida se abre camino siempre.







4. CONTRA LA INDIFERENCIA. Josep Ramoneda acaba de publicar un ensayo sobre lo que él denomina "el totalitarismo de la indiferencia". El fascismo contemporáneo ofrece dimensiones nuevas y sutiles, y acaso sea tan pernicioso como el de los viejos fanatismos identitarios y genocidas del siglo XX, entre otras cosas porque con frecuencia presenta también ansias profundamente destructivas y violentas. La democracia es un modelo frágil -¿qué nos creíamos?- y luchar por su supervivencia no supone tanto loar sus maravillas como hacer frente a la casta de políticos, especuladores y popes mediáticos para los cuales nuestro destino no es ser ciudadanos sino consumidores.


"Ya no hay contra qué luchar ni referentes ideológicos firmes en los que apoyarse para hacerlo". He escuchado esta frase infinidad de veces en los últimos veinte años. Prosodia para excusar la comodidad de la indiferencia, impúdica exhibición de la propia cobardía. No sé si se debe leer a Marx ni si hay que votar a Izquierda Unida... ni siquiera sé aún si haré la huelga del día 29. Acaso no sepamos cómo luchar ni cuál es ese nosotros desde el que se erige la legitimidad de la acción reivindicativa, pero es falso que no sepamos contra qué luchamos ni cuáles son los compromisos que deben defenderse.







5. ESTA HUELGA ES, MÁS QUE NUNCA, UN JUEGO PSICOLÓGICO. Toda guerra lo es, desde luego, pero cuando Toro Sentado provoca el efecto estratégico en el General Custer para atraer a sus tropas hacia Little Big Horn y despedazarlas, la psicología solo es parte de una estrategia cuyo objetivo es la victoria. En esta huelga todo se disuelve en la viscosidad de la psicología porque nadie sabe qué es exactamente lo que hay en juego. Como en una farsa gigantesca, los cómicos simulan su mal humor, se ponen graves y solemnes y escenifican su enfrentamiento. No es una guerra, sino su simulacro. Por tanto, no conviene ganar. Es un juego cuyo resultado preestablecido es la suma cero.


¿Qué ocurrirá el viernes? Todos sabemos lo que se dirá que ha ocurrido, qué estadísticas se harán valer por las partes interesadas, cómo volverá rentable cada cuál el desarrollo de la jornada, cómo se devanarán los sesos para reivindicar ante las masas su permanencia en un espacio de poder al que, sin duda, son adictos todos estos caballeros tan olvidables que protagonizan la escena política española. Lo que no sabemos es lo que de verdad ocurrirá el viernes, nadie sabe qué sera eso que pasará con nuestras vidas cuando llegue el día de la huelga... porque eso, es decir, la vida, es accidental, no puede someterse a la preprogramación de los responsables de la escena. Como en el 14-M o como con las celebraciones de triunfos deportivos, pero también como en las exhibiciones inexplicables de indiferencia ante los desastres, la reacción de las masas es imprevisible, se desliza sin control entre las líneas del guión.










6. BELÉN ESTEBAN protagoniza un documental. Ramoneda cree que un símbolo popular tan torpe, tan cutre como éste, es el síntoma de una amenaza real de fascismo, un fascismo que, sin embargo, nos cuesta detectar. Algunos maridos atacan a sus esposas porque aman a la Esteban, de la que éstas llegan a decir que "es una Madre Coraje". No lo es, desde luego, no se parece en nada a las muchas Madre Coraje que yo he conocido... pero ellos votan a Rita Barberá. No sé si la diferencia es tan notable como creen. Las españolas han adoptado a Belén como en su momento adoptaron a Marisol. Tienen que ser niñas o idiotas las que acepten ese juego, las que se dejen, pues Leticia Ortiz o Penélope Cruz sueñan todavía con tener una vida propia que no tienen por qué exponer a los focos. Belén ha superado ese prejuicio, se nos ofrece con una naturalidad tal, se nos da tan obscenamente, que podemos disponer de ella como de una muñeca hinchable. Belén es un producto televisivo de cabo a rabo, no hay vida más acá de la pantalla en ella, por eso poco importa que sea un producto de baja calidad... es perfecta porque es un producto en toda la extensión de la palabra.










7. LAS EMPRESAS de telefonía, de gas natural y de seguros, han tramado una conspiración para que mi insomnio de septiembre se vuelva más irrespirable. Calculan el momento de sobremesa en que trato de recuperar los minutos de sueño que los fantasmas nocturnos me han robado y se lanzan sobre mí para destruirme. La estrategia a veces es telefónica y otras simplemente llaman a la puerta. Nunca les compro nada y a veces incluso les amenazo con denunciarles porque asaltan mi intimidad con una violencia que no esperaría si un grupo de ninjas entraran por el tejado o el balcón para llevárseme a punta de katana. Pero el objetivo no es venderme nada, esa es sólo la excusa: lo que quieren es joderme.

17 comments:

Francisco Fuster Garcia said...

Amigo Montesinos: por lo que cuentas, veo que tu "reentré" al "alma mater" no ha sido tan traumática como ese lapso de ausencia podía presagiar. Como bien dices, los estudiantes de ahora no son tan distintos a los de antes.

Por otra parte, no deja de ser curioso que te haya tocado "lidiar" con autores (Unamuno, Ortega y Gasset) que tuvieron una relación tan estrecha con la Universidad de su tiempo y que también reflexionaron en su día sobre lo que era (un desastre) y lo que ellos creían que debía ser (un espacio libre dedicado a la docencia y la investigación), la Universidad española y europea.

Relacionado precisamente con este tema y con lo que dices en tu texto sobre las reformas para la (ir)racionalización del sistema, te copio un pasaje de "Misión de la universidad" (1930) de Ortega y Gasset, texto que debería ser de lectura obligatoria para cualquier universitario, incluidos los que hacen y deshacen las reformas. Como siempre en Ortega, no sobra ni falta palabra:

"Una institución es una máquina, y toda su estructura y funcionamiento han de ir prefijados por el servicio que de ella se espera. En otras palabras: la raíz de la reforma universitaria está en acertar plenamente con su misión. Todo cambio, adobo, retoque de esta nuestra casa que no parta de haber revisado previamente con enérgica claridad, con decisión y veracidad, el problema de su misión, serán penas de amor perdidas. Por no hacerlo así, todos los intentos de mejora, en algunos casos movidos por excelente voluntad, incluyendo los proyectos elaborados hace años por el Claustro mismo, no han servido ni pueden servir de nada, no lograrán lo único suficiente e imprescindible para que un ser -individual o colectivo- exista con
plenitud, a saber: colocarlo en su verdad, darle su autenticidad y no empeñarnos en que sea lo que no es,
falsificando su destino inexorable con nuestro arbitrario deseo".

Anonymous said...

David, usted sabe lo que alegra que imparta clases en la Universidad. Es una ganancia intelectual y humana para la academia. Usted debería quedarse para siempre: los muchachos ganarían con su conocimiento, con su saber, con su guasa. Cuando digo conocimiento no me refiero a datos, a enciclopedia; me refiero a su sensatez, a su prudencia.

Un abrazo, Justo Serna

David P.Montesinos said...

Por suerte o por desgracia es, tan solo, una sustitución temporal. A mí me está sirviendo para reencontrarme con viejos conocidos -también suyos- como Unamuno u Ortega, espero que a mis nuevos alumnos les sirva también para algo que valga la pena. Gracias, sé que se alegra de veras.

Anonymous said...

Suscribo punto por punto lo indicado por Justo Serna. El que usted imparta clases en la Universidad es una magnífica y reconfortante noticia, sobre todo para esa facultad.

Así que desde aquí felicito a la Facultad de Filosofía.

¡Lástima! Me matriculé en Antropología por la UNED... Grrrr... si lo llego a saber...


Abrazos, Isabel Zarzuela.

David P.Montesinos said...

Felíciteme a mí, más que a la Facultad, el profesor al que sustituyo es magnífico, le hubiera merecido la pena por ello asistir a la asignatura. Magnífica idea matricularse en Antropología, por cierto, Isabel.

Anonymous said...

Felicidades. Y encima líderes.

BT

David P.Montesinos said...

¿Líderes? Yo pensaba que el Valencia no era líder, dado que no veo que se hable sino del Madrid.

Anonymous said...

Amigo Montesinos: por lo que cuentas, veo que tu "reentré" al "alma mater" no ha sido tan traumática como ese lapso de ausencia podía presagiar. Como bien dices, los estudiantes de ahora no son tan distintos a los de antes.



Por otra parte, no deja de ser curioso que te haya tocado "lidiar" con autores (Unamuno, Ortega y Gasset) que tuvieron una relación tan estrecha con la Universidad de su tiempo y que también reflexionaron en su día sobre lo que era (un desastre) y lo que ellos creían que debía ser (un espacio libre dedicado a la docencia y la investigación), la Universidad española y europea.



Relacionado precisamente con este tema y con lo que dices en tu texto sobre las reformas para la (ir)racionalización del sistema, te copio un pasaje de "Misión de la universidad" (1930) de Ortega y Gasset, texto que debería ser de lectura obligatoria para cualquier universitario, incluidos los que hacen y deshacen las reformas. Como siempre en Ortega, no sobra ni falta palabra:



"Una institución es una máquina, y toda su estructura y funcionamiento han de ir prefijados por el servicio que de ella se espera. En otras palabras: la raíz de la reforma universitaria está en acertar plenamente con su misión. Todo cambio, adobo, retoque de esta nuestra casa que no parta de haber revisado previamente con enérgica claridad, con decisión y veracidad, el problema de su misión, serán penas de amor perdidas. Por no hacerlo así, todos los intentos de mejora, en algunos casos movidos por excelente voluntad, incluyendo los proyectos elaborados hace años por el Claustro mismo, no han servido ni pueden servir de nada, no lograrán lo único suficiente e imprescindible para que un ser -individual o colectivo- exista con

plenitud, a saber: colocarlo en su verdad, darle su autenticidad y no empeñarnos en que sea lo que no es, falsificando su destino inexorable con nuestro arbitrario deseo".


Francisco Fuster

Anonymous said...

Amigo Montesinos: por lo que cuentas, veo que tu "reentré" al "alma mater" no ha sido tan traumática como ese lapso de ausencia podía presagiar. Como bien dices, los estudiantes de ahora no son tan distintos a los de antes.



Por otra parte, no deja de ser curioso que te haya tocado "lidiar" con autores (Unamuno, Ortega y Gasset) que tuvieron una relación tan estrecha con la Universidad de su tiempo y que también reflexionaron en su día sobre lo que era (un desastre) y lo que ellos creían que debía ser (un espacio libre dedicado a la docencia y la investigación), la Universidad española y europea.



Relacionado precisamente con este tema y con lo que dices en tu texto sobre las reformas para la (ir)racionalización del sistema, te copio un pasaje de "Misión de la universidad" (1930) de Ortega y Gasset, texto que debería ser de lectura obligatoria para cualquier universitario, incluidos los que hacen y deshacen las reformas. Como siempre en Ortega, no sobra ni falta palabra:



"Una institución es una máquina, y toda su estructura y funcionamiento han de ir prefijados por el servicio que de ella se espera. En otras palabras: la raíz de la reforma universitaria está en acertar plenamente con su misión. Todo cambio, adobo, retoque de esta nuestra casa que no parta de haber revisado previamente con enérgica claridad, con decisión y veracidad, el problema de su misión, serán penas de amor perdidas. Por no hacerlo así, todos los intentos de mejora, en algunos casos movidos por excelente voluntad, incluyendo los proyectos elaborados hace años por el Claustro mismo, no han servido ni pueden servir de nada, no lograrán lo único suficiente e imprescindible para que un ser -individual o colectivo- exista con

plenitud, a saber: colocarlo en su verdad, darle su autenticidad y no empeñarnos en que sea lo que no es, falsificando su destino inexorable con nuestro arbitrario deseo".


Francisco Fuster

David P.Montesinos said...

Creo, querido Paco, que Ortega y tú dais en el clavo. Sería cuestión entre tanta reforma, tantá confusión legislativa y tanta gente supuestamente experta que planifica la logística académica, que nos hiciéramos algunas preguntas trascendentales, en el sentido más kantiano de la palabra. Aquí van dos: ¿de quien es la universidad?, ¿cuál es su finalidad?

Javier Solera said...

Me ha parecido escalofriante la relación entre Belén Esteban y el fascismo.

Pensaba que era el único que veía en los programas de la telebasura un síntoma claro de fascismo recalcitrante.

Los programas basura se basan en el "derecho a todo", que es lo mismo en que se basa la élite de cualquier sistema fascista.

Enhorabuena por el trabajo en la Universidad.

Por cierto, el Valencia sí que es líder.

Un saludo.

David P.Montesinos said...

Hola, Javier. Autores como Adorno establecen una relación histórica entre el desarrollo de los medios de masa y la emergencia de los movimientos totalitarios. Añadamos al momento actual eso del "totalitarismo de la indiferencia" y entenderemos muchas cosas.

Lo del Valencia y su no liderato lo he dicho con retranca.

Alba Pla said...

Te estoy imaginando en la facultad sentado encima de la mesa, mientras los alumnos adormecidos se dedican a adivinar si la figura de tu camiseta es la de Kafka o quizás la de algún filósofo de esos que tanto nombras.
La verdad es que no se si reposas los pies sobre las sillas, o mas bien están en al aire por los nervios del retorno a esas aulas, y espero equivocarme con el hecho de que tus alumnos vayan adormecidos a tus clases.
La verdad es que me alegro mucho de la noticia.

De Belén Esteban mejor no hablar, por lo de la huelga esperemos a ver los titulares del viernes, y quizás mañana nos veremos en las calles (quizás no..).

David P.Montesinos said...

No vienen exactamente adormecidos, Alba, yo diría que expectantes. Espero que la huelga -a pesar de todos los muchos pesares- sea un éxito.

Anonymous said...

Sr. Montesinos, entro en su blog y me encuentro con una buena noticia.
Me alegro por usted y sobretodo por aquellos que van a recibir sus clases. Iría a escucharle.
Será una buena experiencia que previsiblemente tendrá de todo, la universidad no es diferente de la vida, pero seguro que entre todos esos matices que tiene su vuelta a la Universidad también están las ganas y el deseo de hacerlo lo mejor posible. Me conmueven “esos nervios de principiante” y nada es mejor señal que esa, porque eso denota la conciencia de la responsabilidad de su tarea, su humildad y el firme convencimiento de que sus alumnos también le pueden enseñar algo.

Quizá podamos coincidir por la Facultad quién sabe.

Un saludo y gracias por animarme a la “crónica”, sabe que valoro su opinión

R.

David P.Montesinos said...

No menos de lo que yo valoro la suya, R. Considero las suyas palabras de aliento que le agradezco. Los nervios son, ciertamente, de principiante, es decir, de lo que soy en este caso.

msm said...

Enhorabuena gigante Montesinos.También sus expectantes 'folowers' nos sentimos orgullos@s de su ascenso cultural. Otro abrazo, Mila Solà Marqués.

A ver si es verdad que R. se anima a la crónica o a la hagiografía...pero que siga escribiendo!