Friday, February 18, 2011






QUE TE PEGO, LECHE.






Como cualquiera de ustedes, he tenido profesores admirables, otros menos admirables, y he tenido, también, algunos que eran unos perfectos fascistas. Maestros adictos al Régimen como el que aparecía hace unas cuantas temporadas en Cuéntame los he conocido, vaya que sí. Pero no se acabaron con el óbito del Caudillo, en todo caso transformaron ligeramente sus actitudes, pero no su fondo sustancial, que seguía siendo refractario a los aires nuevos de la democracia.


Lo recordaré toda la vida. Escuchaba la radio una mañana. Alguien explicaba las razones por las cuales el Ministro Boyer había determinado la expropiación de Rumasa, el holding cuyas oscuras maniobras económicas ponían en serio riesgo el equilibrio financiero del país. Al llegar a clase, el profesor de Lengua, a la sazón "hombre fuerte" para los curas propietarios del Centro y al que apodábamos el Masca (básicamente por ser "el más, capullo, más cabrito, más cabrón"...), nos lanzó una soflama contra lo que consideraba un proceso de nacionalización marxista de empresas privadas por parte del Gobierno socialista, un proceso que supuestamente no había hecho sino empezar y que nos iba a conducir a una dictadura de corte soviético.

Como mi predisposición a la insolencia viene de antiguo, se me ocurrió levantar la mano para afirmar con gran sentido de la inoportunidad que "el señor Ruiz Mateos iba a hundir el país".
-"¿Qué sabrás tú de lo que hablas?", contestó con evidente desprecio el Masca.









Seguramente moriré sin llegar a una conclusión definitiva sobre si el primer gobierno socialista que tuvo la democracia española fue realmente una buena cosa, pero si hay algo que tengo claro es que Felipe González no fue nunca un comunista ni tenía ningún interés -como entonces amenazaba la derecha- por nacionalizar bancos ni promulgar leyes de hierro contra los beneficios empresariales. Y si no tengo dudas respecto a González, mucho menos las tengo respecto a Miguel Boyer. Rumasa se cerró porque la obligación de los gobiernos es velar por la limpieza en las operaciones económicas y por la fiabilidad del sistema. Ruiz-Mateos fue finalmente exculpado por los tribunales de los delitos de falsedad y estafa, es cierto, pero siempre quedó claro, como así consta en todas las crónicas del largo y tortuoso proceso judicial, que la expropiación fue constitucional y que hubo falseamientos de cuentas y enormes impagos a la Seguridad Social y a la Hacienda Pública. Claro, era aquel pobre adolescente y no el Masca quien hablaba de lo que no sabía.


Ya sabemos lo demás, todos esos incidentes que tiñeron el asunto de considerable comicidad y que forman parte de la historia política contemporánea del país, el cual, como sucede con otros asuntos como el 23-F, parece condenado a sobrevivir en la memoria con sabor a estrambote. Hay que reconocerle audacia e inventiva al personaje, por ejemplo cuando agredió ante las cámaras al ministro al grito de "¡que te pego, leche!". O cuando se disfrazó de Superman para denunciar públicamente la conspiración a la que estaba siendo sometido. O cuando su hija -que al parecer trató con ello de reconciliarse con su padre, con el que se había peleado- arrojó una tarta sobre Isabel Preysler.


No es sorprendente que acabara metiéndose en política o presidiendo un club de fútbol, órdenes de la vida donde antes o después se sienten tentados a entrar los mayores desaprensivos de este país. No deja de tener su gracia que pusiera a su señora esposa -doña Teresa- a presidir al Rayo Vallecano. O que anunciara chocolates insinuando que seducía a la mediática esposa de Boyer. Pero el episodio más rocambolesco fue probablemente el de su aventura política.






"Para que te escuchen ahí dentro", ese era el eslogan de campaña del Partido del Trabajo y el Empleo, Agrupación Ruiz-Mateos. Un amigo, supuestamente izquierdista radical, proclamó orgulloso su decisión de votarle: "Piensa en lo que nos vamos a divertir con un payaso en el Congreso de los Diputados", explicó. Nos habríamos reído mucho, sí, pero se me ocurre pensar en el circo en que se ha convertido en Italia la política, con un parlamento nacional dominado por un payaso, y no estoy nada seguro de que una similar ceremonia de la confusión sea lo que aquí necesitamos hoy.





Puede que el personaje no estuviera muy en sus cabales, pero con su tenaz estrategia de denuncia de su supuesta persecución consiguió, cuanto menos, volver un poquito loca a mucha gente. Mi abuela, devota católica y falangista, llegó una mañana a casa exigiendo a mi madre que participaran juntas en una colecta para que don José María pudiera recomprar la empresa que los rojos le habían robado. Las razones de mi abuela eran similares a las de muchos españoles que "creyeron" a Ruiz-Mateos: "Alguien que tiene quince hijos es porque nunca ha utilizado nada, no como las parejas de ahora, que son todos unos viciosos". Mi abuela pensaba que eso que hacemos tanto últimamente de no convertir a nuestras esposas en conejas era propio de viciosos. Qué cosas pasan, como decía Gila.
¿Fue realmente víctima de una persecución por su condición de numerario del Opus Dei?




De entrada, deberíamos acordarnos de que en más de una ocasión la jerarquía del Opus fue asociada a la trama conspirativa que supuestamente quería hundir a Ruiz-Mateos. Si aún entonces jugáramos con la hipótesis de que es el Opus o, en todo caso, la ideología ultracatólica lo que de verdad se atacó en el 82, habríamos de aplicar un razonamiento similar respecto al monumental lío en que se ha vuelto a meter el insigne, es decir, que si su supuesto enemigo actual, el banquero Botín, ha decidido dejar de fiarle no es porque haya llegado a la conclusión que Nueva Rumasa es el nombre de un gigantesco timo, sino porque le caen mal los miembros de la Obra del Santo Escrivá de Balaguer, una fobia que yo, la verdad, jamás hubiera imaginado en don Emilio. En cuanto al gobierno socialista, seguro que forma parte de su persecución al ultracatólico empresario el haber insistido en avisar una y otra vez a los posibles inversores de que la Comisión Nacional del Mercado de Valores no garantizaba las acciones de la empresa

Se me ocurren algunas conclusiones.

La primera es que una vez más comprobamos que la peor delincuencia, la más maliciosa y más dañina para el conjunto de la sociedad es la que se comete desde los salones de alta alcurnia y con el guante blanco. A todos nos molesta que venga un yonqui a sacarnos la navaja para robarnos siete euros, pero ni todos los rateros de España juntos son capaces de lesionar tanto los intereses de la comunidad como toda esta sarta de estafadores, especuladores y corruptos que se pasean por el laberinto de los elegidos, a veces de rodillas y cargando una cruz de cofrades. Por cierto, dudo mucho que uno solo de los miembros de la gran familia de don José María, todos sin duda devotos inmaculados, pensara otra cosa de Jesús si se cruzaran con él por la calle que era un hippie asqueroso.

La segunda, y directamente vinculada con la anterior, es que en este país la educación económica de la gente está todavía en preescolar. Por increíble que parezca, hay una afinidad ideológica en la confianza depositada por los inversores sobre Nueva Rumasa. Para mucha gente, la condición inicial de no invertir por debajo de cincuenta mil euros -ahorros de toda la vida para algunos- es una señal de distinción a cuya tentación no pueden resistirse. Es un poco como si esa gran familia que aparecía en los anuncios les abriese las puertas de su casa para formar parte de sus cumpleaños infantiles y sus cocidos viudos de Cuaresma. Eso sí, al contrario que mi abuela, que quería participar en aquella colecta de los ochenta, a estos les movía por encima de todo la codicia. Confiaron en Ruiz-Mateos, sí, pero confiaron porque necesitaban creer que alguien que les prometía duros a cuatro pesetas no era un estafador, que es lo que suele ser el que te ofrece un interés del diez por ciento en un momento en que los bancos no llegan ni al dos. Así es el capitalismo, les avisó el Estado de que era un capital de alto riesgo, pero decidieron que aquello era pura envidia de los rojos hacia el prócer; en conclusión, van a perder su dinero. No me entristeceré ni un segundo por estas personas. Lo realmente lamentable son los miles y miles de puestos de trabajo que están en peligro por culpa de una gestión irresponsable.






Me viene a la cabeza una imagen, no demasiado lejana en el tiempo. Yo pasaba plácidamente la mañana en una playa. De pronto, el ruido de una avioneta. Llevaba atada a la cola el típico cartel publicitario: tras la abejita dichosa, una frase entre signos de admiración: "Felipe, ríndete". Me recordaba a una de mis imágenes cinematográficas preferidas, esa en que la Bruja del país de Oz amenaza a la protagonista dibujando con humo negro una frase en el cielo que surca montada sobre su escoba: "Dorothy, surrender".

Así es todo en el País de Oz del capitalismo especulativo: brujas fanfarronas, magos que anuncian a grandes voces unos poderes que no tienen y crédulos que les siguen. Todos van a ir al infierno.


















7 comments:

O profundador said...

Completamente de acuerdo. Mucho me temo, sin embargo, que no tardaremos en ver cómo se constituye una asociación de inversores afectados; una asociación cuyos portavoces peregrinarán por las redacciones de Intereconomía, EsRadio, El Mundo, etc., para denunciar a voz en grito los desmanes... ¡¡¡del gobierno de Rodríguez Zapatero!!! ¿Y el PP? Claro es que no respaldará abiertamente a Ruiz Mateos, y que, al mismo tiempo, se guardará de pronunciar una sola palabra en contra de él. Actuará en todo momento como si el protagonista de todo este trágico sainete fuese el Presidente del Gobierno, y cientos de miles de españoles (si no millones) aceptarán su versión de los hechos: "Yo no sé si Ruiz Mateos ha hecho las cosas bien o mal, pero ya es casualidad que siempre tenga problemas cuando gobiernan los socialistas" / "Es que el Estado le debe tropecientosmil millones del expolio de RUMASA. Si se los pagase, sus empresas podrían salir adelante" / "El Gobierno es responsable porque no avisó a los inversores", etc., etc., etc. ¿Absurdo? Tal vez, pero fue eso mismo (poco más o menos) lo que ocurrió con los afectados por el hundimiento de Forum Filatélico y Afinsa.

Por lo que toca a la expropiación de 1983, creo que el mejor indicio de que fue una decisión adecuada lo encontramos en las líneas finales de esta noticia: http://goo.gl/TViIE. Si el Miguel Boyer de hoy sugiere que acaso hubiera sido mejor dejar que RUMASA quebrase, entonces debemos suponer que la expropiación fue la decisión correcta. Sí, soy consciente de que lo que acabo de decir no es serio, pero así y todo...

Tobías said...

Al docente del que hablas, que a ambos inspiró para que nos decantáramos por las humanidades, no lo recuerdo como un burdo fascista situado en primera línea frente a la conspiración judeo-bolchevique, más bien era un sádico que tiranizaba a sus alumnos (en la lógica de su capacidad para asimilar los principios de la represión franquista), un personaje sibilino que hacía entre bastidores el trabajo sucio para los curas, depurando y silenciando. De paso se limpiaba el camino para su futura promoción que no tardaría mucho en encumbrarle.

Hasta que no he leído el certero comentario de Justo Serna tenía una visión bastante más ingenua de lo que ha ocurrido con Ruiz Mateos. La comparecencia del patriarca con sus clones masculinos ya generaba una primera impresión estética de lo más desagradable, algo así como Pinochet y sus generales dando cuenta de la necesidad de salvar a la patria, en este caso por la gracia de Dios. Ni una sola de sus múltiples hijas, que me figuro estarían en casa amamantando a sus infinitos retoños, tiene un puesto de mínima responsabilidad en tan cristiana empresa. Esta es otra, por lo visto ya no es un holding como la primitiva Rumasa, los espabilados que compraron acciones al 10 % de interés no tenían garantizado el cobro por el resto de empresas. Cuando la empresa en la que colocaron su dinero se declare en suspensión de pagos esta gente pasará la mano por la pared. Justo castigo a su avaricia.

Decía que yo tenía una impresión más ingenua, no contemplaba la posibilidad de que los pollos hubieran desplazado capital de sus empresas para llevar a cabo una gigantesca estafa. Me limitaba a pensar que este tipo se cree a sí mismo un iluminado al que Dios ha elegido como prueba de su poder, la prueba es el éxito de todas las tareas que en las que se embarque (ideología opusdeísta pura y dura). Como es muy listo puede adquirir empresas en dificultades porque las va a sanear y, si hay más problemas de los previstos, se inicia una huída hacia delante en la que se embauca a algunos incautos ofreciendo duros a cuatro pesetas. Cuando la cosa estalla entre las manos la personalidad paranoide acusa al Estado o a la banca, como en este caso. Por cierto, en el capitalismo actual la intervención del Estado no supone el inicio de un proceso de marxistización, como creía el Masca –nunca fue muy listo en ninguno de sus análisis, más allá de sus intereses de medro- sino la protección de los mecanismos del sistema al servicio de los principales agentes económicos. Lo digo por eso, que yo también vengo oyendo –como o profundador- de que si el Estado devolviera todo lo que debe al Iluminado sus desmanes podrían seguir durante unos añitos más.

En fin, en cualquier caso aquí tienen un ejemplo de la eficaz gestión de la empresa privada en España; yo creía que esa era la respuesta neoliberal a la crisis, la misma respuesta que patrocinan bancos, partidos conservadores e incluso nuestra social-democracia, siempre dispuesta a reducir el gasto público para sacar las castañas del fuego a los mismos que suelen generar los problemas. Y mientras los empleados padeciendo una vez más las consecuencias de un sistema descerebrado, injusto y caótico.

David P.Montesinos said...

Hola, O profundador. Lo que dice el señor Boyer actualmente no sé si es pura malicia del propio ex-ministro o lo dice en serio. En cualquier caso, y como liberal irredento, sospecho que eso de "intervenir" en las operaciones del mercado le debió saber a cuerno quemado.

Lo de la tendenciosidad del partido líder de la oposición lleva años aburriéndonos. Pero no se engañe: conozco infinidad de personas que creen -y parecen creerlo en serio- que piensan que el Estado es responsable subsidiario -y por tanto debe acabar pagando- por las inversiones de riesgo que salen mal, por que hay inundaciones cuando llueve a mares o porque nos deja la novia. Sin ir más lejos, los bancos europeos reunidos hace tres años en Davos, cuando estalló la crisis de liquidez, gritaron todos a coro ¡socorro, Estados, sáquennos del pozo en que nos hemos metido! Son, por cierto, los mismos que ahora acusan por ejemplo al flojeras de Zp de haber creado deficit. Así es la cosa. Por cierto, veo las mismas afinidades que usted entre el caso del Forum, sobre el que se podrían escribir ríos de tinta, y éste. La única diferencia, creo, es que en aquel caso el Estado fue menos riguroso y observante a la hora de vigilar y advertir. En cualquier caso me parece escandaloso que el erario público termine sufragando este tipo de manejos especulativos. Y sí, no le extrañe que se monte la asociación de damnificados a la que se refiere.

David P.Montesinos said...

Tengo las mismas sospechas que usted, señor Serna, sobre todo por lo referente al dinero en tierras lejanas y a que el desastre que ha estallado formaba parte de un guión preconcebido. Lo que me llama la atención es que toda la maquinación tiene el mismo sello que la que dio con los huesos de Ruizma en la cárcel hace dos décadas y pico. Dice algún sabio que para que haya un listo tiene que haber un tonto. Y que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Pero ya sabemos: la culpa es de Zapatero.

David P.Montesinos said...

Hola, Tobías. No sabía que el Estado le debiera "aún"dinero a Ruizma, en todo caso que es él el que a través de sus talentosos abogados continúa apelando una y otra vez para reclamarlo.

Lo de las convicciones ultracatólicas y profamilia hipernumerosa me importaría bien poco de no ser porque lleva formando parte esencial del marketing de esta gente desde hace mucho.

En lo que coincido contigo, o se deduce al menos de lo que insinúas, es en que hay una gran lógica que propicia la aparición exitosa en la escena financiera de tiburones como estos. Ruizma es, ciertamente, un desaprensivo, un loco y un tipo sin escrúpulos y con una frialdad de muerte a la hora de pasar por encima de la única cosa que, aparte de tener hijos a espuertas, parece importarle: forrarse. Ahora bien, lo que le agranda su silueta dentro del laberinto de los elegidos no es su infernal maldad, sino su condición escandalosa e indiscreta, esa obscena facilidad para aparecer en la escena pública y ser "creído" por los incautos. Por lo demás, creo que el mundo de las finanzas está repleto de sujetos amorales, sólo que los hay como Ruizma, Conde o Gil, que sorprendentemente siempre arrastran partidarios, y los hay que van de discretos.

David P.Montesinos said...

Cambio el texto de Justo Serna, en el que se habían colocado algunas erratas. Helo:

David P.Montesinos said...

Excelente post. Reflexivo, analítico y con su puntico de humor. Como
debe ser. Pero su entrada es también un signo de impotencia ante
individuos tan poco fiables como José María Ruiz-Mateos.

Sólo echo en falta un análisis 'dietrológico' y conspirativo: los que
han urdido en la sombra para salir airosos otra vez del descalabro.
Me explico: un tonto o un malevo pueden engañar a muchos una vez;
pero ese tonto (o ese malevo) no pueden embaucar a tantos y a tan
tontos una segunda vez.

O sí: la diversidad de empresas hacía poco probable una aventura, eso
querían creer los optimistas. Pero justamente que haya muchas
compañías y que Ruiz-Mateos lamente la actitud de los bancos son el
inicio del esperpento. El patriarca compareció ante la prensa con
hijos varones. ¿Alguien puede creer que todos sean copartícipes de
operaciones que en apariencia eran torpes y estaban condenadas? Yo no
creo que haya torpeza; creo más bien que han descapitalizado las
empresas, que los cuartos los tienen fuera de España y que los
inmuebles y edificios y el capital fijo de las compañías serán los
despojos que deberán repartirse los acreedores.

El mafioso Tony Soprano se dedica a la gestión de desechos, lucrativo
negocio, personal y familiar. Ruiz-Mateos es un desecho de gestión,
también un lucrativo negocio, personal y familiar.

Y es el payaso triste de la balada.

Justo Serna