Saturday, July 05, 2008








¿OBJECIÓN DE
CONCIENCIA?







Crecí asociando este interesantísimo concepto a la renuncia al Servicio Militar. Algunos de mis coetáneos pensaban que llevar armas y matar enemigos atentaba contra los principios más elementales del deber, a lo que algunos añadían lo intolerable de la práctica de un secuestro de Estado, en la medida en que, fuera en el cuartel o en situación de prestación social sustitutoria, el mozo quedaba movilizado y obligadamente a disposición del Estado durante un año de su vida. No deja de sorprenderme que hayan sido los sectores más reaccionarios del país los que en los últimos tiempos hayan puesto nuevamente de moda el concepto. Se ha vuelto tan habitual que casi nos parece “natural” que un miembro de una organización tan liberal y progresista como el Opus Dei haga transitar su vida entre manifestaciones por la libertad y recogidas de firmas por los derechos de los individuos frente a la tiranía de las instituciones. Podríamos decir lo mismo de quienes llenan su alma de odio cada mañana con los insultos de la Cope o de El Mundo o quienes –seguramente los mismos- lloran por las noches por la nostalgia del franquismo, aquella España en que no hacía falta reclamar la libertad de conciencia porque los derechos que no existían eran justamente los de los no creyentes. El mundo al revés, parece que la revolución será conservadora, qué cosas.





Aborto, bioética,derecho a guardar ciertas fiestas religiosas, farmacias que no dispensan la píldora del día después, jueces que no casan a parejas homosexuales…. hay quien habla de un “big bang” de la objeción de conciencia: lejos de haberse cerrado el conflicto CONCIENCIA-LEY con el histórico final de la mili obligatoria, lo que ha hecho es extenderse como una mancha de aceite a nuevos ámbitos. Ciertamente el principio de objeción por razón de conciencia no ha sido regulado en normas positivas más que para el tema de la mili; sin embargo el Tribunal Constitucional lo reconoce como un derecho del ciudadano, por lo que una persona que se niega a cumplir una determinada ley por causa moral no queda en situación de desamparo jurídico. No parece difícil convenir en esta cuestión si pensamos en situaciones en las que una determinada práctica atenta contra la dignidad y los derechos de las personas o contra el medio ambiente.




Es este principio el que utilizan abusivamente determinados sectores para legitimar su postura contra la asignatura de Educación para la ciudadanía. En la web del Observatorio para la Objeción de Conciencia, vinculada al Foro Español de la Familia, se defiende la iniciativa objetora de los padres en base a la idea de que dicha asignatura supone una “intromisión descarada” en materias que afectan a la conciencia moral de los niños. Los contenidos del curriculum a evaluar por los profesores atentan al derecho constitucional de los padres a educar a sus hijos conforme a sus propias convicciones morales, lo cual, siempre según este Foro, equivale a oponerse al adoctrinamiento ideológico que presuntamente buscan los impulsores de esta materia. En esta lógica se define la objeción de conciencia como el derecho constitucional a negarse a cumplir una ley cuando atenta contra las propias convicciones de conciencia. Dado que tal posibilidad está recogida por la Constitución, no se trataría tanto de desobedecer leyes como de ejercer un derecho reconocido.

No profundizaré en el problema de la extensión del concepto a ámbitos extraescolares pero tampoco lo soslayaré por completo, pues corremos el riesgo de no advertir los riesgos de abuso. ¿Es lícito que un juez se niegue a casar homosexuales? No, sin presuponer que los derechos de las dos personas que se lo solicitan son inferiores a los de las parejas heterosexuales. Se puede estar en desacuerdo con un ley –a mi tampoco me gustan muchas leyes que, sin embargo, obedezco- pero no veo qué vida humana queda pisoteada en su dignidad por el hecho de asumir la responsabilidad que un juez ha jurado como funcionario público y acatar el cumplimiento de dicha ley.





Pero volvamos a la escuela. La afirmación de que Epc es una "intromisión descarada" en la moral arranca de un supuesto erróneo: el de que la escuela no encultura en valores a sus alumnos salvo cuando lo hace de forma tematizada y expresa, es decir, en forma de asignatura. La formación en valores es asumida por la normativa educativa de forma explícita, a través de asignaturas como la Ética, y de forma difusa –pero expresa en las leyes-, al asumir la transversalidad de dicha enseñanza. Los Foros anti-Ciudadanía saben perfectamente que los profesores de Educación Física transmiten a sus alumnos valores como la solidaridad, la higiene o el respeto al propio cuerpo. Otra cosa es que no censuren la homosexualidad, que no adiestren a sus alumnos con criterios tipo militarista o que no separen las prácticas escolares por sexos, pero ello es porque los valores que defienden el Opus, los kikos o la Conferencia Episcopal no coinciden con el espíritu extendido entre quienes nos dedicamos a la enseñanza pública. Lo sentimos. Por otra parte, hay cierto cinismo en el adjetivo “descarada”. ¿No será que en el fondo, lo que se intenta impedir no es que los profesores difundan valores, sino que lo hagan de forma expresa y tematizada a través de una asignatura con su curriculum correspondiente? ¿No será que lo que teme la Iglesia es perder la patente que como suministradora de valores morales tiende a autoatribuirse? ¿No será que lo que teme es que se descubra que la asignatura de Religión es perfectamente inútil?





Segundo error. El derecho constitucional a que los padres eduquen moralmente a sus hijos solo podríamos conculcarlo si arrebatásemos a los niños de sus casas y les obligáramos a vivir en la escuela. No conozco a ningún profesor que censure a un alumno por ir a misa el domingo o por qué siga el mandato paterno de hacer la cama o atender a su abuela enferma. Ahora bien, por todas partes escucho que la obligación de “formar”, lo cual supone no limitarse a transmitir conocimientos científicos, debe repartirse entre padres y profesores. Es lógico, soy yo quien en la escuela explica a los niños que no deben tirar al suelo del patio el bocadillo que han decidido no comerse, soy yo quien les enseña que los conflictos no se resuelven a tortazos, y yo quien les explica que las relaciones sexuales son una buena cosa pero no un juego de niños. Y si no lo soy, debo serlo, salvo que siga en la ingenuidad de pensar que mi única función es explicar la Teoría de las Ideas de Platón. Entre otras cosas, porque cuando explico a dicho autor y pido silencio o trato de estimular la lectura atenta y el debate ya estoy transmitiendo valores, tanto como cuando acudo a clase duchado y no oliendo a cerdo, me dejo el móvil fuera del aula porque cuando estoy en clase sólo me preocupa lo que allí sucede, o cuando evito fumar en la calle cuando los alumnos me están mirando porque creo que es una conducta peligrosamente imitable. ¿Adoctrinamiento? Solo los fascistas adoctrinan. Los demás razonamos nuestras afirmaciones y las sometemos a discusión. Creer que enseñar Ética supone someter al alumno a la tiranía de mis creencias personales es no entender que la Ética –definida en sentido aristotélico como la sabiduría respecto a la vida buena y digna- forma parte esencial del mapa de la Razón. Algo cínico que sean precisamente los expertos en censurar conductas y repartir cartas de virtud quienes más temen que los demás adoctrinemos: cree el ladrón que todos son de su condición. Yo razono, esa es mi fuerza, por eso soy profesor de Filosofía, de lo contrario me habría hecho cura o sargento.




¿Qué hay en el temario de la nueva asignatura que permita inferir una voluntad adoctrinadora? Por ejemplo, en el bloque 1 aparece un apartado denominado : “capacidad para aceptar las opiniones de los otros”. No conozco ningún profesor de Música ni de Francés que no promueva este tipo de actitud, ¿qué lo convierte en escandalosa convertida en asignatura? ¿por qué es tan grave que se tematice de forma “descarada” para niños de 11 años (2º de la ESO)? En el segundo bloque aparece “ayuda a compañeros o personas y colectivos en situación desfavorecida”. Otra forma descarada de adoctrinamiento estalinista, no solo se enseña que debemos ser solidarios con los débiles sino que además es incluso posible que algunos profesores de Epc se atrevan a subir la nota a los alumnos que desarrollen en la práctica algún tipo de conducta solidaria, todo un atentado por lo visto contra el derecho a educar libremente a los hijos. Otro apartado para el escándalo: “Participación en el centro educativo y en actividades sociales que contribuyan a posibilitar una sociedad justa y solidaria”. Y esto no es todo. En el bloque 3 se habla de los derechos humanos como conquistas históricas, se promueven la igualdad de derechos y el respeto a la diversidad y se valoran positivamente las conquistas históricas de la mujer, dándose por hecho que es real el fenómeno de la “feminización de la pobreza”. Cabe suponer que los estalinistas profesores de Epc serán incluso capaces de suspender a aquellos alumnos que desacrediten las opiniones de una compañera por el hecho de ser mujer con frases del tipo “las tías no tenéis ni idea” o que cuando se dirijan a un alumno inmigrante le espeten aquello de “vete a tu país”. Intolerable atentado a la libertad. Podría seguir leyendo y nos daríamos cuenta, ya hablando en serio, de que ni se intenta convertir a los niños en homosexuales, ni se les anima a violar monjas y a quemar conventos, ni siquiera se les orienta hacia el futuro voto a la izquierda… simplemente se les intenta formar en los valores que la sociedad actual acepta hoy en día comunmente para posibilitar la convivencia.






Hay pese a todo muchos puntos que cuestionar en el plan sobre la asignatura que aprobó el gobierno socialista, el cual por cierto no se caracteriza históricamente -ni con la LOGSE antes ni con las normativas implementadas por el Gabinete Zapatero ahora- ni por estimular la reflexión ética en las escuelas –prueba de ello es su paranoica persecución a las asignaturas del Departamento de Filosofía-, ni por restarle a la Iglesia sus inexplicables privilegios, y me refiero por ejemplo a la “anomalía salvaje” en la que vive la asignatura de Religión, el mayor y más tóxico de los residuos de la Dictadura de Franco con el que ha de cargar la escuela española. Y ello por no hablar de los privilegios de la escuela concertada, financiada por todos con la cobarde aquiescencia del gobierno socialista y verdadero meollo oculto de todo este asunto.

No ayuda mucho sin embargo a un debate razonable el que, por ejemplo, en el País Valenciano, el Gobierno Camps, a través de su creativo conseller Font de Mora, haya tramado la aplicación de la nueva asignatura en forma de esperpento, lo cual tendría mucha gracia de no ser porque suministra una prueba más de cómo la contienda partidista tiende a entrar sin miramientos y como un destroyer en el delicado ecosistema de la escuela. El conseller, no atreviéndose a proclamar una explícita objeción de conciencia por evidente miedo a los tribunales, ha optado por una doble opción que, probablemente, le lleve a un desastre todavía mayor. Hay una Opción A, que se impartirá obligatoriamente en lengua inglesa, y una Opción B, que consistirá en trabajos sin asistencia a la clase ordinaria, trabajos que el profesor pactará con los padres del alumno y que se redactarán en inglés. Desconozco si este modelo va a extenderse a asignaturas como Biología, donde los estalinistas profesores acostumbran a explicar algo tan objetable por razones de conciencia como el darwinismo, pero no estaría mal que los padres decidieran a cada momento qué tenemos que explicar en clase, qué criterios hemos de hacer valer para calificar, qué sesgo ideológico hemos de aplicar en nuestras explicaciones… Ya puestos podría extenderse a los cirujanos, que habrían de usar el bisturí con los familiares del enfermo en el quirófano para “consensuar” con él las líneas de corte adecuadas de la intervención.
No estaría mal por otra parte preguntarle al conseller si las trabas que pone sistemáticamente para el desarrollo de la escolaridad en lengua inglesa –reivindicación de muchas familias valencianas- se compensará ahora con la Opción A de Ciudadanía. Aunque me temo que se trata más bien de boicotear una normativa aprobada por el Parlamento español, que es presuntamente el encargado de gobernarnos. Salvo que los dirigentes del PP valenciano se hayan vuelto anarquistas y hayan optado por promover la desobediencia civil. No estaría mal si se tratara de luchar contra la pobreza, la desigualdad social, los maltratos a las mujeres, el bienestar de los ancianos y enfermos… pero sospecho que no van por ahí los tiros.

No se dejen engañar, no se pretende defender la libertad de las familias, se convierte a los niños en rehenes de una repugnante contienda partidista. Pero lo sobre todo encontramos en el transfondo de esta polémica es la decidida voluntad de los sectores ultra-conservadores del país por mantener los privilegios de la Iglesia Católica. Sólo así se explica tanto enconamiento, tanta manipulación, tanto esperpento…

14 comments:

Amanda said...

Esta vez no puedo evitar estar en completo desacuerdo con tu post.
Cuántas veces habré oido de profesores que ellos no tienen que dar clase para educar a los niños, que a los niños se les debe educar en casa... y ahora no sé que pretenden... parece que tomar el papel de padres a media jornada enseñando lo que está bien y lo que está mal.
Yo soy kika y mis padres nunca me censuraron ni me dijeron que hubiera cosas que no debía respetar, de hecho me enseñaron a respetar a todos; y también me enseñaron que debía tener una moral propia y que no tenía porqué seguir la corriente de la sociedad, que podía respetar lo que pensaran sin tener que compartirlo.
Muchos se quejan de que los colegios concertados están subvencionados por el estado; también lo están las cabalgatas del día del orgullo gay y otra que hicieron el otro día para que el sector de lesbianas de valencia reivindicara su existencia y salieran a la calle. Yo respeto como son y como piensan pero no lo comparto... y por ello esas cabalgatas deben estar subencionadas con los impuestos de mis padres? Lo raro es que nadie se queja de eso. Sin embargo si fuera una calbata de monjas para reivindicar lo que fuera, madre mía la que se armaba!...
Últimamente hay una gran persecución a la Iglesia, y sinceramente no sé por qué. Nos piden respeto pero tampoco nos lo dan. Muestran su descontento a que la Iglesia intente cristianizar y adoctrinar a los niños, cuando lo que la sociedad entera intenta es descristianizarnos y desdoctrinarnos a nosotros, y creo que algo tendremos que decir... estoy a favor de la objección de conciencia, no creo que nadie deba obligar a nadie a hacer algo con lo que moralmente no esté de acuerdo siempre que no se cause daño a nadie. Como futura científica que seré no creo que nadie vaya a obligarme a jugar con células madre ni a hacer fecundaciones in vitro... me cerrará más puertas? Pues sí, pero prefiero ser fiel a mis valores que tener un mejor trabajo, siempre defenderé lo que pienso y no me venderé por nada, no creo que eso sea tan malo no?
Un saludo

Anonymous said...

Yo no creo que se deba respetar a todo el mundo, o en todo caso no todas las posturas son respetables, aunque lo sean las personas. Tienes razón en que algunos profesores -y no solo profesores- se niegan a asumir la obligación de formar, como pretendiendo que los niños "deben llegar educados de casa". Quizá no entienden que con cada uno de sus actos, de sus imprecaciones, sus alabanzas, sus calificaciones... cualquiera de sus actos está teniendo un valor formativo. Yo creo que se debe asumir conscientemente esa obligación de la escuela, porque en realidad la ha tenido siempre. ¿Por qué pretendemos que la educación es una especie de empresa privada de los padres? Es toda la tribu la que educa, no solo los padres... los agentes educadores son múltiples, los que me educaron a mí y los que te han educado a ti... y nos seguimos educando cada día. Es razonable esperar que el niño llegue al aula con unos valores convivenciales básicos -por más que muchos no llegan ni a eso- pero el profesor que cree que solo enseña Historia o Matemáticas no está entendiendo cuáles son las dimensiones de su labor. Yo me siento obligado a hacer entender al alumno que debe respetar opiniones discrepantes, mantener hábitos de higiene, no ensuciar el patio... todo eso son valores morales... yo no pienso eludir esa obligación, pobre de mí si lo hago.

Que yo sepa, hay colectivos gays como lambda que probablemente reciban subvenciones, pero dudo que el ayuntamiento de Valencia -donde la propia homosexualidad se oculta hipócritamente- destine partidas presupuestarias para dicha cabalgata. En cualquier caso no tengo la impresión de que los homosexuales hayan salido de su condición de monstruos y excluidos sociales con otros esfuerzos que los que ellos, a veces heroicamente, han realizado. Te recuerdo que durante el franquismo se les aplicaba la Ley de Vagos y Maleantes y estaba bien visto apalearlos por las calles.

Por mi parte, apoyaría cualquier manifestación que defendiera algo digno. Estaría bien que las monjas se manifestaran por algo tan digno como los derechos de los homosexuales o contra el trabajo esclavo, pero de momento solo veo a los obispos preocupados por la Ed. para la Ciudadanía.

No puedo compartir tu objeción a las células madre o la fecundación in vitro. Si la vida de mis seres queridos dependiera de que hubiera un cultivo de sus propios órganos lo último que me ocurriría es oponerme bajo el principio de que solo Dios puede crear vida... no puedo entenderlo... no me cabe en la cabeza, lo siento. Y te aseguro que soy el primero en creer que el ejercicio de la ciencia debe tener límites morales, pero ciertos límites me recuerdan a ese que imponen los Testigos de Jehová respecto a las transfusiones de sangre.Y se puede hacer mucho daño con todo ello.

Yo no creo que haya una persecución a la Iglesia. Desde que trabajo en mi actual instituto me he tenido que tragar horas y horas de cuidar niños castigados porque no querían dar Religión, (la Actividad Alternativa es una asignatura de castigo impuesta por la Conferencia Episcopal con la cobarde anuencia de los gobiernos socialistas)... y ahora resulta que no puedo dar Ciudadanía porque se han empeñado en boicotearla, y de igual manera, los Foros por la Familia quieren hacer lo mismo con la Ética, lo cual demuestra que no entienden nada de lo que es esa asignatura. Después de todo eso y de toda mi infancia soportando a un hatajo de curas despóticos reprimidos y acomplejados, más bien lo que creo es que la Iglesia Católica, cuyo mantenimiento nos cuesta una fortuna a todos, es la que nos persigue a los demás.

Creo en el laicismo. No sé si la sociedad intenta desadoctrinarnos... yo veo por todas partes a santones, predicadores e iluminados que intentan restañar la herida que al parecer crea en la gente la incapacidad para soportar la vida sin dioses. Desconfío de todos ellos.

Respeto profundamente tus creencias, como creo que sabes, y prefiero, sinceramente no opinar sobre el señor Argüello, pero pondría mil veces antes mi vida en tus manos que en la de este señor. Te recomiendo en ese sentido el reportaje que El País Semanal le dedicó este domingo. David.

Tobías said...

Esa misma perplejidad que muestras en la introducción es la que siento cada vez con más frecuencia. No puede caer más bajo en manos de quienes lo han asumido aquel heroico concepto defendido por Thoreau de la resistencia y desobediencia civil contra una política exterior americana que ya empezaba a saltarse cualquier normativa internacional. No está mal recordarlo, quienes están movimiendo todo esto son los sectores más conservadores del nacionalcatolicismo español apoyados por algunos gobiernos autonómicos dirigidos por opusdeístas. Precisamente aquellos a los que debería caérseles la cara de vergüenza cada vez que dicen que es una asignatura para el adoctrinamiento, aquellos que están dispuestos a la desobediencia civil para defender la religión, asignatura de puro adoctrinamiento instalada en nuestro sistema educativo de manera inaceptable.

Tienes razón, no hay ni un solo argumento razonable para plantear la objeción, simplemente les han hecho tragar a sus acólitos que la EPC es la bicha y como, ellos sí, están educados para obedecer, lo han asumido como un dogma de fe.

Es evidente dónde está el problema: los obispos pretenden apropiarse en exclusividad de la transmisión de valores éticos y quieren imponer su visión negándose a admitir que la formación de ciudadanos activos pueda ser planteada por alguien que no esté sometido a su control ideológico.

Respecto al comentario de Amanda suscribo plenamente la réplica de David pero quisiera hacer varias consideraciones. Una moral propia suena muy nietzscheano, de espíritus fuertes frente a espíritus débiles. El problema es aceptar los preceptos que en el trascurso de la historia una sociedad ha llegado a considerar los más valídos para la convivencia quedando plasmados en el derecho positivo.

No creo que haya persecución contra la Iglesia; es la Iglesia, sus prebostes y sus huestes quienes no están dispuestos a perder privilegios inaceptables en una sociedad que se llama laica y se han lanzado a una campaña de desestabilización y confrontación social. Y lo que muchos no estamos dispuestos a consentir es la vuelta del nacionalcatolicismo. Lo que entendeis por respeto yo lo llamo privilegios.

No venderse, ser insobornable y fiel a unos principios está muy bien pero no quieras imponerlos a los demás, no te niegues a aceptar unas reglas del juego iguales para todos. Esas llamadas al respeto siguen encubriendo el afán totalitario de determinadas creencias que no se resignan a la crítica.

amanda said...

Quien me conoce sabe que nunca impongo lo que pienso a los demás, no soy una adoctrinadora; pero tampoco creo que nadie deba imponerme nada a mi.
Es cierto que parece muy cínico defender una forma de adoctrinamiento mientras se critica otra, pero también debemos tener en cuenta que la asignatura de religión, al menos en colegios públicos, no es obligatoria sino opcional; y la EPC es simplemente obligatoria.
Hay personas a las que si que les habrán metido en la cabeza que la EPC es mala, pero no creo que todo el mundo que objete lo haga porque lo han convencido en una iglesia.
No conozco a todos y cada uno de los miembros de la Iglesia, obispos, curas, etc. Yo hablo por los que conozco, que son bellísimas personas. No podemos caer en la generalización... habrá obispos y curas que se dediquen a adoctrinar a un rebaño de ovejitas obligándoles a creer en los mismos dogmas que ellos y a cumplir las mismas "leyes divinas", pero esto no quiere decir que todos sean así.
Hay personas buenas y malas y no creo que eso dependa de si se es católico o laico. Hay laicos que creen que todos los católicos son unos meapilas reprimidos y sin mentalidad incapaces de incumplir un mandamiento; igual que hay católicos que no sé porque, pero dan por hecho que los no creyentes son todos malos, avariciosos, egoístas e impuros. Creo que ya tenemos cierta edad (mira quien lo dice... la de 19)para darnos cuenta que no tenemos que juzgar a nadie por lo que cree sino por sus actos, y que no se puede condenar a todos por el delito de uno. Pido perdón si algún comentario suena en tono ofensivo, no era mi intención.
Un saludo

Anonymous said...

No tengo nada que oponer a lo que dices, claro que hay creyentes que no adoctrinan y que no se dejan adoctrinar y ateos que son más dogmáticos que los creyentes.Una vez una feminista me dijo que todo "macho" era un violador en potencia, hay quien me ha insultado por decir en relación al terrorismo que la violencia solo crea problemas en vez de resolverlos y te sorprenderías de ver lo barato que a algunos les sale exhibir la superioridad moral de votar a un partido de izquierdas y llevar camisetas con el Che Guevara. Juzguemos a las personas por sus actos, de acuerdo. Pero una observación, precisamente porque no hay que dejarse manipular, quienes os habéis opuesto enérgicamente a la asigntura de Epc, deberíais pegarle un vistazo al curriculum de la asignatura. Dar por hecho que es mejor debatir que insultar o gritar, como se hace manifiesto en dicho currículum, no es imponer una opinión, sino establecer las reglas de todo juego dialógico posible. Dar por hecho, como hace la asignatura, que la mujer está discriminada en el mundo es constatar una cuestión de hecho, tan válida como la apreciación de que la riqueza en el mundo está desigualmente repartida o que el consumo masivo de combustibles plantea riesgos de catástrofe ecológica. Es cierto que, por el tipo de asignatura que es, implica una necesidad de posicionamiento más explícita que en otras asignaturas. Ahora bien, la inclinación de la asigntura no es clausurar los debates sino posibilitarlos, tal y como hacen mis alumnos en la asignatura de Ética. El mapa de la Razón no se limita a la parte teórica o científica, requiere la parte práctica, constituida por la política y la ética, que se ocupan de la acción libre y de la bondad o maldad de los fines y los valores sin por ello convertirse en dogma o adoctrinamiento. La EPc es una asignatura para el debate y la construcción de referencias para la acción moral. Si fuera otra cosa no la daríamos los filósofos.

pdta: lo olvidaba, no la vamos a dar los filósofos, sino, por lo visto, los profes de inglés, espero que no adoctrinen mucho o, al menos, que no se les entienda. Perdón por la broma, y gracias por tu respeto y tu sano espíritu de indignación.

Anonymous said...

¿Pero alguien de los que tanto protestan contra la asignatura esta se ha tomado la molestia de leerse el programa?... Puestos a rebelarse, háganlo contra la subida de los alimentos, que seguro que ha puesto el precio de las hostias por las nubes...

El problema de los católicos no es que sean unos meapilas reprimidos incapaces de incumplir los mandamientos, el problema es que no hay ninguno capaz de cumplirlos -excepto el de "no fornicarás a tu padre y a tu madre"... o eso espero-. Ale, majetes y majetas, a pasar buen verano!

Pdta: y ¿quienes son los kikos y por qué se les menciona?... ¿también están implicados los cocos?, ¿qué piensan de esto los caquis?, ...¿tendrán algo que decir los cucos?

Anonymous said...

Podría querido amigo anónimo estar contigo de acuerdo en alguna de tus apreciaciones, en especial la referida a la conveniencia de leer el curriculum o la de la sospecha por la insistencia de ciertos sectores en cargar contra cierta asignatura y ser radicalmente reaccionaria y aliada de ricos y poderosos cuando se trata de verdaderos problemas sociales. La jerarquía eclesiástica española, esa que sacaba a Franco bajo palio como un santo y que continúa luchando por beatificar fascistas, tiene una larga tradición en ese sentido.

Lo demás no lo comparto. Las creencias religiosas de los católicos me parecen tan respetables como las de un ateo o un musulmán. Conozco a comunistas meapilas y a católicos con las agallas suficientes como para enfrentarse a la injusticia y ponerse a riesgo propio del lado de los excluidos. Nombro a los kikos porque su organización ha mostrado especial activismo en los últimos tiempos para oponerse a ciertas prácticas sociales o leyes que a mí me parece que van a servir para hacer una sociedad más libre y democrática, desde el matrimonio gay hasta el divorcio rápido, pasando por la enseñanza de valores ciudadanos en la escuela o la despenalización del aborto. David

Alejandro Lillo said...

David, felicidades por el post, es realmente magnífico, como todo lo que escribes. No puedo añadir ni una coma. Sin duda lo del gobierno Camps es una huida hacia delante y una excusa más para impedir que los alumnos adquieran habilidades que les permitan pensar por sí mismos. Espero que se lleven una buena tunda en los tribunales. Personalmente me siento muy indignado por esa medida y por la oposición a la asignatura de Ciudadanía, pero claro, me indignan tantas cosas…
Cambiando de tema, decirte que he regalado tu libro a un tío mío que es profesor de literatura en un instituto de Alicante. Ya sabes cuánto me gustó tu Juventud domesticada y no desaprovecho la ocasión para recomendársela a mi gente. Seguro que le gusta tanto como a mí. Ya te informaré. Un saludo.

Alejandro Lillo

David P.Montesinos said...

Eres demasiado amable conmigo, Alejandro, solo puedo darte las gracias. Me alegra mucho lo de tu tío, tengo importantes conexiones por esas tierras, donde viví ocho años. Sospecho que vives lejos de Valencia y que eso te impedirá acercarte a la cita que planean los tertulianos de Justo, lo siento. La verdad es que tus últimas intervenciones en el blog de nuestro común amigo han sido afortunadas, sobre todo un par de hace como diez días. Si me permites un pequeño reproche, creo que las sobrecargas excesivamente de humildad. Gracias por escribir y por ser tan generoso.David

Alejandro Lillo said...

David, es muy posible que lleves razón con la sobrecarga de humildad en mis intervenciones. Es un asunto que intento corregir, aunque no me resulta fácil dado el nivel de los contertulios. Por cierto, comentarte que sí que vivo en Valencia, aunque no se si podré acudir a la cita que planea Justo, pues los horarios de las librerías son un poco complicados. Un saludo.

Anonymous said...

Me alegra mucho saberlo, Alejandro, no sé por qué pensaba que vivías en Madrid, seguimos en contacto aunque no vayas a la quedada del blog de Serna. Creo que mi amigo Paco Fuster y yo sí estaremos. David

Jorge said...

La intransigencia, el enconamiento y el oscurantismo es de los que imponen su modo de vivir la sexualidad a los demás.
En contra de los ahorcamientos de los homosexuales en Irán y otros países fundamentalistas no nos declararemos por si acaso, ¿verdad? Los hay caraduras. ¿Tiene Vd. algo contra la doctrina católica? Pues no se meta con los curas ni con las monjas, ni con cuantos somos creyentes; en esto está Vd. mostrándose más intolerante e irrespetuoso que los que Vd. tilda de ultraconservadores, ya que yo puedo defender su derecho de Vd. a inculcar a su hijo lo que Vd. considere bueno para él, pero Vd. no es tan libre como para hablar de los millones de euros que se gasta la Iglesia en su lucha contra la pobreza por medio de Cáritas. Sea Vd. un poquito ecuánime y defienda los derechos de todos los padres a inculcar a sus hijos las creencias religiosas y morales que crean convenientes, bien que sean perjudiciales. Yo defenderé una asignatura de Educación para la Ciudadanía que sea optativa, y no me voy a meter con los que no piensan como yo.

Y también le vendría a Vd. bien informarse de los efectos secundarios de la píldora post-coital, una bomba hormonal que podría acarrear embarazos ectópicos, tiene efectos secundarios muy graves, es abortiva (lo que desde siempre se ha llamado un pesario) y es vendida en las farmacias sin receta. Le contaré una anécdota: una compañera de mi Instituto tenía prisa por adquirir unos antibióticos, pero no podía llevárselos de la farmacia, pues no se vendían sin receta; se le ocurrió una solución ingeniosa: le pidió al farmacéutico que le vendiera unas píldoras post-coitales, que sí que le podía dar sin receta, y, acto seguido, le ofreció al farmacéutico cambiarle las píldoras por los antibióticos. ¿Qué le parece? De vergüenza, ¿no? Por matar en el vientre de sus madres seres humanos no hay sanción, mientras que sí la hay por matar a una foca o por fumar en un bar).
¡Ah! Y a ver cuándo vemos a Forges hacer una viñeta satirizando a los musulmanes (yo le pago el viaje para que se oculte de los fundamentalistas, como tuvo que hacer Salman Rushdie).

Dios lo bendiga a Vd., y que pueda durante mucho tiempo expresar sus ideas, aunque estén casi en su totalidad equivocadas.

Jorge Martínez de Tejada de Garaizábal
Profesor de Enseñanza Secundaria
"Ultraconservador" y creyente hijo de la Iglesia Católica

David P.Montesinos said...

Estimado colega. Respeto absolutamente todas sus opiniones, pero no que me llame "caradura", como hace en su intervención, aunque lo diga con sujeto indefinido.

En la primera intervención, una persona se manifestaba "en completo desacuerdo" con mis opiniones, y lo hacía de forma absolutamente respetuosa, el mismo respeto con el que yo le contesté. Que yo no respete a ciertas celebridades y que no respete ciertas ideas no me da derecho a insultar a nadie que tenga la generosidad, como usted, de entrar en diálogo conmigo. Por eso no lo hago.

No entiendo qué problema cree que tengo con los musulmanes. Me molestan muchas prácticas asociadas a la observancia coránica. En los países musulmanes que he podido visitar he visto cosas que me han seducido y otras que me han molestado profundamente. Soy escéptico hacia la religión, es cierto, pero no es a los creyentes a los que cuestiono, sino a las estructuras de poder terrenal que las grandes religiones han venido creando históricamente y que y que actualmente sostienen prácticas y propagan ideologías que me parecen profundamente antidemocráticas. Dicho sea de paso, no todo lo que proviene de las religiones me parece lesivo para la sociedad.

David P.Montesinos said...

Sigo. No me gusta la profesión sacerdotal, qué le vamos a hacer. Mi tía abuela fue monja y de clausura, creo que era una buena persona.

En general no suelen gustarme las ideas que transmiten. Lo que creo en cualquier caso es que no debería ser yo quien sufragara su supervivencia, como actualmente pasa, por más que la famosa x de la declaración genere el equívoco de que son sólo los creyentes los que pagan.

No obstante he conocido, años ha, curas que tenían ideas magníficas, por ejemplo a quienes defendían la Teología de la Liberación en Hispanoamérica (amén de un cura que tuve de profesor en los primeros ochenta y al que los curas del cole expulsaron por rojo). Lamentablemente el Vaticano no pensaba como yo. Bien pensado, creo que el Vaticano dejó de pensar en términos cercanos a los míos desde que murió Juan XXIII.

El uso de la píldora abortiva me parece una solución médicamente mucho más recomendable que el aborto, por razones obvias. En cualquier caso es ciertamente traumática y hace usted muy bien en quejarse de aquellos que la trivializan. Es evidente no saben de lo que hablan. Yo soy más partidario de tomar precauciones precoitales. Creo que deberíamos educar a nuestros alumnos en ello.

Y disculpe, porque no quiero ofenderle, pero la historia que le han contado sobre su compañera me parece surrealista. O le han contado una mentira o su compañera está como una cabra.

Para concluir. Mi artículo puede ser ácido, pero léalo bien, por favor, en ningún momento niego el derecho de los padres a educar a sus hijos en las valores morales que crean convenientes. Lo que yo digo es que la escuela transmite valores, y que por tanto es erróneo pretender que tal o cual asignatura "interfiere" en una formación moral que, supuestamente, corresponde a los padres en exclusiva.

En cualquier caso, no soy especialmente militante con el tema de la asignatura de marras, y de todas formas queda poco para que acaben con ella.

Reciba mi saludo y gracias por avenirse a discutirme y por hacerlo sin servirse de un nick.