Friday, March 30, 2018

RAZONES PARA LEER A STIGLITZ (Y II)

Ni Keynes -pater familias de la socialdemocracia- ni mucho menos Roosevelt -creador del New Deal- fueron enemigos del capitalismo. Si algún recalcitrante liberal especialmente obtuso quiere seguir jugando a acusarlos de "marxistas", podemos nombrar también a tipos tan poco dudosos como el macroempresario Henry Ford o el Presidente Richard Nixon... Todos fueron capitalistas mucho más listos que los actuales, pues entendieron que la manera de proteger el sistema no era extremar sus mecanismos más crueles y mortíferos. No eran moderados ni blandengues, eran simplemente tipos cautelosos, como creían en el capitalismo idearon formas de proteger su prestigio y, por tanto, su supervivencia. 

Eso ha faltado en este siglo XXI, por ello seguimos en la lógica de la depresión económica. Mientras la sensación de injusticia crece entre la ciudadanía occidental, estudios de organismos tan insiders como el FMI dan a entender que a los países más igualitarios les va mejor. Al contrario que los Estados Unidos de América, no practican la segregación educativa ni apartan de la protección sanitaria a una gran parte de sus ciudadanos. Y, sin embargo, fue la revolución burguesa norteamericana la que proclamó la igualdad de oportunidades como factor diferencial de la calidad democrática. 

Afirman los neoliberales que la educación y la sanidad públicas no son rentables, pero la escuela segregada asfixia el talento, lo que es nefasto para la nación, y los conciertos con las farmacéuticas y otros servicios médicos producen alzas de precios que alejan a muchos -no sólo a los más pobres- de tratamientos eficaces, lo que provoca que los enfermos no sanen, lo que a su vez termina resultando mucho más caro. En los EEUU hay pocas oportunidades para los pobres, por ejemplo para acceder a la universidad... debemos preguntarnos si eso tiene algo que ver con el gasto increíblemente inflado en prisiones o en la industria de la seguridad y las armas. 

Pese a todo los apologetas del capitalismo financiero siguen sosteniendo la teoría del goteo, según la cual si bajamos los impuestos a los ricos y evitamos las regulaciones laborales, los beneficios que obtendrán terminarán redundando en el conjunto de la comunidad en forma de grandes inversiones. Lo que está ocurriendo con la globalización, sin embargo, es que los Estados luchan entre sí suprimiendo derechos y regulaciones para atraer los negocios, lo cual sólo interesa al 1 por cien más rico. La realidad es que los ricos no gastan más que una pequeña cantidad del dinero que ganan, la mayoría se destina a la especulación para aumentar rentas, la adquisición y conservación de patrimonio inmueble y -al fin lo decimos- a los paraísos fiscales, ese sumidero de la economía por el que nuestras sociedades están arruinándose. 

La tendencia a la desregulación que ha caracterizado al capitalismo desde el reagan-thatcherismo ha desplazado el peso de la economía productiva en favor de su financiarización, lo que provoca esta situación tan extraña a la que nos hemos acostumbrado por la cual las cifras macroeconómicas no obtienen reflejo en la economía real, es decir, la de las personas. Hemos asistido durante años a procedimientos abusivos por parte del sector bancario. Manipulan los mercados, efectúan préstamos predatorios y contratos de tarjetas de crédito con comisiones impresentables, venden activos tóxicos a sabiendas aprovechándose de la desinformación de sus clientes... No sólo han abusado, además han sido incompetentes, y cuando el castillo de naipes se ha desmoronado hemos tenido que salvarles entre todos, con la consiguiente ruina social. 

¿Cómo hemos consentido esta estafa? Según Joseph Stiglitz responde a una distorsión cognitiva muy extendida entre los norteamericanos, que tienden -o tendían- a creer que Wall Street está poblado de tipos que saben qué nos conviene a todos. Sólo así se explica que aún no hayamos entendido que el problema con los partidos está en las donaciones que reciben de las grandes fortunas, las cuales debemos asociar a las célebres puertas giratorias, por las cuales los gestores institucionales saben que si se portan bien con los oligopolios tendrán puestos ejecutivos cuando los ciudadanos dejen de votarles. Los políticos han salvado a los bancos con nuestro dinero... y saben muy bien por qué lo han hecho.

¿Hay solución? Siempre podemos cortarnos las venas o prepararnos para asaltar a sangre y fuego el Palacio de Invierno, pero la cuestión es si pretendemos de verdad solucionar problemas y apagar incendios, o lo que es lo mismo, si deseamos obtener progreso social y no conformarnos con despotricar y deprimirnos. Stiglitz es en esta lógica una lectura especialmente recomendable. 

Debemos empezar por exigir a los gobernantes que obliguen a los bancos a abandonar la actividad especulativa y volver a la misión para la que fueron creados, conceder préstamos para financiar la actividad productiva. Como se viene diciendo desde hace tiempo es necesario establecer gravámenes para la actividad financiera, algo que, por increíble que parezca, no ocurre en los USA, donde la rentabilidad de las operaciones especulativas está menos sometida a la fiscalidad que las puramente productivas o, por supuesto, las del trabajo. Sigo: debemos perseguir la contaminación sancionando con dureza a las empresas que ensucian, de tal manera que deje de serles más rentables pagar pequeñas multas -como en el mejor de los casos sucede hasta ahora- que dejar de ensuciar. Es necesario perseguir duramente la evasión fiscal, para lo cual habrá que prohibir prácticas astutas relacionadas con la domicialización fiscal a la que tan aficionadas son las multinacionales... Por supuesto, hay que acabar con los paraísos fiscales. 

Una conclusión, debemos acabar con la idea de que la Administración debe sostenerse básicamente con las rentas del trabajo, una función esencial para los instituciones democráticas es, de una vez, por todas, atreverse de verdad a gravar las rentas. 

¿Comunismo? No, en absoluto, Stiglitz puede parecer radical en sus denuncias, pero es simplemente sensato en sus propuestas.

 ...Claro que el Comité de Actividades Antiamericanas le habría perseguido a muerte en los años cincuenta, pero, por fortuna, ya no estamos en el macartismo. 


6 comments:

Anonymous said...

Hace tiempo propuso este mismo tema en su blog. Personalmente no he cambiado de opinión desde entonces, ni siquiera me he sentido más respaldado en la misma por el hecho de qué reconocidos autores describan científicamente lo que es una evidencia, o tal vez, algo que todo el mundo sabe pero nadie se atreve a decir. (si no tienes una alternativa mejor, te callas)
Nomadismo; sedentarismo.
Sometimiento por la fuerza; ingeniería social (religiones, ideologías etc)
Factor oro; PIB.
PIB; futuros, (predicciones, apuestas sobre el mismo incluso de forma institucionalizada: FMI, OCDE, ACEI)

El capitalismo nunca funcionó, el liberalismo fue una reparación de emergencia, el neoliberalismo una solución tipo desfibrilador, el anarcocapitalismo (corrupción, leyes a medida, traslación de masas por el mundo etc.) un coma, el soporte vital solo mantiene vivo al individuo como un ser inanimado.
La teoría de la balanza romana, en la cual se pueden comprobar fielmente el volumen y la masa… pongamos plomo, hierro, aluminio etc. (Gracias, Arquímedes) demuestra que puede aumentar de forma exponencial el peso (masa) en un plato mientras logarítmicamente aumenta el volumen en el otro. Asistimos a la compresión de un torniquete que apura sus últimas vueltas de tuerca. En pocos años nada será sostenible sin un sistema socialista que con mano de hierro aplique unas leyes contributivas proporcionales a los ingresos (incluidos la maquinaria y los robot – por cierto, ahora desgravan- recalculando el ahorro en IRPF, I+D+I respecto a la productividad. ¿Qué es la productividad para el neo y ultracapitalismo? Ganar más, y como estamos viendo, trasvasar esas rentas obtenidas mediante la desintegración de derechos laborales y sociales a paraísos fiscales o soluciones no contributivas. No se produce nada… simplemente se trasladan rentas a un número cada vez más reducido de personas que por la misma lógica del sistema condicionan la dinámica política a nivel planetario. Esperanza… los jubilados, a los que parece ya no se la pegan con cifras macroeconómicas groseras que lo único que hacen es esconder entre millones de números algo tan simple como el rescate a los bancos, a las autopistas, a la compra de jueces, policías, contraer compromisos con un tal Trump para tirar dinero comprando armamento a su país fabricado por empresas que le darán un 5% de las ventas.
Pero solo nos quedan los viejos, con paraguas o sombrillas… al parecer la educación pública también ha sido un proceso que está a punto de culminar para convertir al ser humano en un simple esclavo, un idiota especialista en cualquier disciplina, sin capacidad de avistar nuevos horizontes (salvos los tecnológicos) que legitimen nuestra existencia como seres inteligentes y sobre todo humanos (no cristianos, mahometanos, budistas o gandhistas) con lo más precioso que nos acompaña, la ética.

MA

Anonymous said...

Con la ira que me produce toda esta cochambre decadente, olvidé añadir la necesidad de que los pueblos reclamen, mejor dicho, exijan, que los servicios básicos imprescindibles para vivir con un mínimo de dignidad, deben de pasar a gestión pública. Educación, energía, sistema financiero, recursos naturales, sistema sanitario etc. Una cosa es dejar al mercado fabricar coches de un millón de euros (y que el comprador pague los impuestos correspondientes) y otra que los servicios básicos así como los recursos alimentarios sean un producto especulativo.

Como ya dije en uno de sus artículos: OXI, o lo que es lo mismo: la mayor parte de las gentes no idiotas saben que luchar contra el anarcocapitalismo no es baladí, tiene consecuencias y estos hijos de puta tienen el suficiente poder como para hundir economías y esquilmar esperanzas, sin embargo no nos engañemos, o se cambia el sistema o el futuro será tan lúgubre como imaginamos.

No estaría mal que en las escuelas se ridiculizasen teorías tipo “la mano invisible” del tal Smith y tantos otros imbéciles que por alguna razón han pasado a la historia como “grandes pensadores”. Lo siento, pero los tiempos que corren no invitan a tertulias agradables y educadas, sino a la exhortación a lucha, en las calles, las aulas, las casas...

Otra cosa que se me quedó en el tintero: la dignificación laboral que acompañó la revolución industrial, no fue una conquista obrera, sino una concesión del capitalismo, obreros bien formados, con un sistema sanitario tipo asistencia veterinaria para que los aguantasen en el tajo, todo ello a costa de las costillas del trabajador, puesto que los ricos nunca han regalado nada.

No existen intelectuales de verdad, publicar libros contando lo que pasa no sustituye la acción política ni el liderato de masas ¿Dónde vamos con los mediocres que lideran la política mundial? Pero el problema es que si no surgen es porque no hay un pueblo preparado para luchar, se nos ha comprado con un poco de carne, televisión y trabajos de mierda…. Y por supuesto, el cambio climático. Un negocio sustituye a otro, pero qué pasara cuando la población mundial supere los 10.000 millones? Lucharan por tener un móvil de última generación comiéndose unos a otros? Por cagar en un wáter de oro? O tal vez se arengará a las masas a desmoronar el sistema?

¿Qué se está haciendo en las aulas? Perfeccionar sujetos para integrarse con más éxito que las remesas anteriores? Cada dia veo salir del colegio a críos que no saben qué pasa con su vida, cada vez más desarmados intelectualmente, más incultos y mas desarraigados en tanto no se sienten parte de algo más allá de su grupo de wasapp. Pero claro, todos queremos cobrar a fin de mes. Se ha fustigado el anarquismo mientras se ha promocionado el individualismo del sálvese quien pueda obedeciendo como cobardes, sin salirnos del guión marcado por quien nos paga.

MA

David P.Montesinos said...

No crea que no le leo con atención por el hecho de no apresurarme a responderle. Es que tampoco sé muy bien cómo hacerlo porque no deja usted títere con cabeza. Cuando alguien habla de la revolución, es decir, de un proceso abrupto, tempestuoso, incontrolado y, por tanto, sangriento, que es lo que históricamente han sido siempre las revoluciones con auténtico poder de transformación radical, nunca sé si tiene o no razón. Ante propuestas de enmienda a la totalidad me quedo anonadado, es como si dejara de tener sentido todo lo que puedo decir porque no resta sino incorporarse a la barricada o esconderse. Seguramente yo me equivoque y usted tenga razón, y seguro que un radical tiene razones para juzgar como irritante e incluso cobarde mi supuesta moderación. ¿Sabe cuál es mi problema? Que intento -probablemente sin éxito- ponerme del lado de quienes forman parte de la solución a los problemas antes que de quienes son parte de los mismos. Es posible que sea inútil y que en el fondo sólo pretenda resguardar mi seguridad y mi sueldo. Lo que puedo decirle es que he aprendido mucho leyendo a Joseph Stiglitz.

Anonymous said...

Acepto que ciertos temas me ponen de muy mala hostia, mis expresiones son disonantes respecto a su línea editorial (cortesía, pausa reflexiva, comentarios constructivos etc) pero tal vez sea usted un tanto impresionable. ¿sangre? ¿palos, azadas y picos? ¿fusilamientos?

Supongo que la mitad de los habitantes de este planeta han leído a Stiglitz, junto a otros autores que se dedican a escribir trivialidades, describen lo que cualquiera puede deducir sin mucho esfuerzo pero no se arriesgan a exigir un cambio de modelo. Respeto que un autor publique un monologo, pero si los lectores que estando de acuerdo o no con el mismo, no iniciamos un dialogo ¿Qué sentido tiene leer?

Podemos pasarnos la vida citando a Klein, Rushkoff, Bauman, Antonio Caro, Jeremy Rifkin, George Ritzer, Baudrillard, Lipovetsky etc.etc. etc.! Qué razón tienen¡¡ y seguimos leyendo, tal vez a Desmond Morris o Joan Torres. Al mercachifle le da exactamente lo mismo lo que leamos o dejemos de leer, lo que no le va a molar es que la gente se mosquee y salga a la calle o que incluso el más facha deje de votar al PP.

Es muy positivo que las mareas de colores salgan a la calle para exigir sanidad pública, educación pública, subidas salariales o mejoras laborales. Todo esto está muy bien, pero estaría mejor si estas mareas no se dedicasen exclusivamente a defender sus puestos de trabajo sino que añadiesen críticas más profundas.

No tiene sentido deducir que mi intención es arengar a las masas a salir como energúmenos a quemar contenedores, asaltar comercios o dar palizas. Yo, estoy de mala hostia (y después de leer a toda esta caterva de autores con más razón) pero lo que hago es intentar vivir de forma coherente, lo que implica llevarse palos a destajo, ser acusado de cualquier gilipollez, despedido del trabajo o reprendido por no seguir las directrices. Por supuesto, cuando tengo ocasión expreso lo que pienso sin autocensurarme.

No debería deducir de cada una de mis intervenciones que personalizo en usted, creo que somos casi 7.000 millones de habitantes en este planetoide que está siendo devorado por unos cuantos miles de hijos de puta a los que se la pela lo que diga Stiglitz o Juan Ramón Jiménez (“si te dan un papel pautado, escribe por detrás”) Así pues, déjeme expresarme con cierta dureza sin deducir que soy un vulgo incivilizado que busca revoluciones sangrientas.
Simplemente espero que le lean, que después escriban, como les parezca más apropiado, pero sobre todo, espero coherencia.

MA

Anonymous said...

Vamos a ilustrar a sus lectores con un video (en plan "la clave") a ver si las gentes pierden el miedo a opinar (tiene cientos de lectores, pero al parecer no se sienten a la altura intelectual como para intervenir.) Otros, rechazan intervenir, porque intervengo yo, supongo que para ciertos personajes mis intervenciones bajan el nivel de su blog, así qué, deciden no mezclarse con "la chusma".

https://www.youtube.com/watch?v=CxqGQQ6ooBU


MA

David P.Montesinos said...

Gracias, MA, pero le aseguro que este blog no tiene cientos de lectores... Hoy se utilizan otros medios, aquello del universo 2.O y demás, ya sabe. Nadie le considera chusma, el problema es la indiferencia, eso usted a estas alturas ya lo sabe.
Tiene todo el derecho a decir lo que quiera y a desmarcarse de cualquier implicación que yo extraiga de sus palabras. Pero no soy impresionable, intento ser lógico, yo también sé entrar como un toro bravo a cualquier cosa que me moleste, y le aseguro que me molestan muchas. Lo que pasa es que me crié en un colegio de curas y cuando me pongo a escribir empiezo por serenarme. Fue usted quien habló recientemente de un "socialismo con mano de hierro" -cito de memoria- como propuesta de solución sistémica a los actuales males del mundo. Es abusivo que yo de eso deduzca que usted quiere guillotinar a nadie, pero lo que pretendo, más que acusarle a usted de nada, es evaluar la realizabilidad de una propuesta y sus posibles implicaciones negativas no previstas. Si soy algo es posibilista. Si soy impresionable, como usted insinúa, es porque tengo cosas que resguardar. Son posesiones patrimoniales y sentimentales magras a los ojos de un hacendado de los de verdad, pero mi vida vale tanto como ellas. Por eso temo las exhibiciones destructivas, las cosas no van bien, pero si algo he aprendido leyendo libros es que nos pueden ir mucho, pero que mucho peor, y eso creo que usted también lo sabe.

Me da igual que un editor, librero o dueño del corte inglés se beneficie de que yo lea los libros que vende, no tengo nada contra el comercio.

En cuanto al video que me linquea... Creo que se debe ver porque hay respecto a la historia de las naciones del Este de Europa hay un relato oficial que hace aguas por todas partes, lo cual no empece para que este documental contenga considerables arbitrariedades para legitimar su enfoque.