Saturday, March 04, 2017

LA AVENTURA ILUSTRADA

Han pasado veinte años desde que la Academia Francesa de Cinematografía premio con el César a la mejor película del año a Ridicule, de Patrice Leconte. (Joder, cómo pasa el tiempo... Parezco mi madre, pero es que tiene razón)

El caballero de Malavoy, un noble sin fortuna y angustiado por las fiebres que diezman a la población de Les Dombes, decide viajar a la Corte con el fin de obtener financiación para desecar los pantanos, lo que los convertiría en tierra fértil y atajaría las epidemias. Una vez en Versalles queda bajo la protección del Marqués de Bellegarde (Jean Rochefort), un cortesano especialmente fascinado por el "ingenio", es decir, la refinada elocuencia que deslumbra al Monarca Luis XVI. 

Malevoy busca desesperadamente una audiencia con el Rey y sólo hay un camino: destacar en las suntuosas fiestas de Madame de Blayac por el preciosismo de su retórica. Tras lograr al fin ser atendido en su demanda, la traición de alguna serpiente criada en el aire tóxico de Versalles le deja en "ridículo" en un baile, lo que desbarata definitivamente su plan de obtener de la Hacienda Real el capital necesario para salvar a las gentes de Les Dombes. "Mi error fue intentar obtener frutos de un árbol prohibido", concluye Malevoy. 

En los últimos instantes del film se nos informa de que las Landas de Le Dombes fueron finalmente desecadas con un proyecto de la Convención, apenas unos años después del estallido revolucionario de 1789. En otras palabras, la República hizo lo que no se dignaron intentar ni la iglesia local -dedicada a rezar por las almas de los contagiados- ni mucho menos la Corona -ceñida por un majadero con la cara empolvada cuyo trasero no cabía en el trono-.

Con toda su ferocidad y sus atropellos, la Revolución Francesa es el destino de siglos de agitación contra la servidumbre y la ignorancia. La Ilustración es la estación crucial de la mayor aventura iniciada jamás por la humanidad, la de la luces de la Razón contra la oscuridad de la Caverna. Pues bien, ¿es la Ilustración un proyecto inacabado? No podemos eludir esa pregunta, cuya respuesta retrata a un filósofo de temperamento desde Nietzsche hasta nuestros días.

Si las fuerzas de la intransigencia y el dogmatismo hubieran sido definitivamente vencidas, la pregunta habría quedado obsoleta, pero son numerosos los indicios de que el campo de batalla sigue activo y, por desgracia, sigue cobrándose cadáveres. En estos días hemos visto como un fanático polaco insultaba impunemente a todas las mujeres del mundo en una sesión del Parlamento Europeo. Parecía una parodia, pero era real. Tan real como las payasadas con las que Trump nos ameniza el café de la mañana; tan real como Marine Le Pen amenazando con obtener el favor mayoritario de una ciudadanía francesa que parece una sombra de aquella que marcó el rumbo espiritual de todo Occidente...

Y sí, pienso también en el autobús de la vergüenza, el de los niños que son niños y las niñas que son niñas. No me sorprende que almas simples y poco dadas a la complejidad del mundo contemporáneo jaleen a cualquiera que les diga que sólo hay una forma "correcta" de residir en la Tierra. Vamos, que sigue habiendo muchos a los que no sólo disgustan los maricas, las bolleras y los trans (horreur!), sino que, sobre todo, no soportan que vayan por ahí como si nada, mostrándose orgullosos y exigiendo que se les trate como "personas normales". Antes que prohibir la llegada del autobús a mi ciudad, me entran ganas de hablar con ellos, de hacerles ver lo absurdo de lo que proponen... Me da por preguntarles por qué les ofende tanto el derecho a la diferencia que otros reclaman. Pero temo que con ello sólo iría a sacar frutos de un árbol podrido... podrido por la intolerancia y la barbarie.

Me temo que sí, que la aventura de aquellos pensadores del setecientos está por concluir.  

3 comments:

Anonymous said...

La parada de autobús más cercana a mí casa expone un cartel con la información “¿sabías que hay niñas con pene y niños con vulva?” La ciudad universitaria de Madrid está ataviada con mensajes opuestos y coincidentes. Sin embargo no se genera debate (salvo cuando los medios de comunicación obligan a la gente a posicionarse)

Asociaciones como COGAM, FELGT, MADO, FELGTB, AEGAL, LGTB etc. dan palmas con las orejas cuando consiguen el objetivo de ser respondidos por AICC, EY, MJ, SPC o HO (hazte oír) y viceversa. Todas estas entidades reciben dinero público al tiempo que poder institucional (en Madrid las asociaciones vinculadas al colectivo LGTB ofrecen cerca de 300.000 votos al mejor postor mientras que las tocadas por los tentáculos del OPUS se aproximan a 450.000.) Sí, son lobis tanto unos como otros, por tanto les unen los mismos fines, manipulan el lenguaje de la misma forma, pelean centímetro a centímetro por sus intereses. En medio estamos los qué aun pasando de unos y otros nutrimos sus cuentas bancarias queramos o no.

Según decía usted en un post de su autoría; tenemos la piel muy fina... La sensibilidad de cada cual para sentirse avergonzado es imponderable. Sin embargo creo en una posible burbuja de avergonzados tipo los conversos de hervás.

Al parecer, la moda está de moda.

MA.

David P.Montesinos said...

Se define lobby en términos muy generales como "grupo de presión". Es una definición muy neutral, resulta difícil detectar alguna connotación peyorativa en la misma. Cualquiera es entonces miembro de un lobbie, yo mismo estoy en la Asociación de Profesores de Filosofía, que no duda en reclamar a menudo un tratamiento respetuoso hacia las materias filosóficas en los planes de estudio. También lo eres si estás en Greenpeace o Médicos sin Fronteras. Yo, sin embargo, pienso en un lobista como en una persona influyente y que dispone de medios de financiación vinculados a grandes poderes políticos y económicos. En este sentido me resulta llamativo que una organización que sostiene y propaga ideología anticonstitucional reciba una financiación tan considerable como la que, por lo visto, tiene Hazte Oír. Es la misma impresión que tengo respecto a la Fundación Francisco Franco. En mi opinión las organizaciones LGTB defienden a personas que son sistemáticamente estigmatizadas y acosadas. Si son un lobbie, son un lobbie que tiene mis simpatías.

Anonymous said...

Desconozco si el TC se ha pronunciado respecto al eslogan de marras (creo que no) pero el fondo de la cuestión sigue sin resolverse: los límites de la libertad de expresión. ¿Es razonable que sea punible la quema de una bandera? ¿La sátira con emblemas religiosos? ¿Los chistes o representaciones teatrales?

La fundación FF recibe subvenciones con dinero público, la fundación Hazte Oír también, así como cientos y cientos de fundaciones y asociaciones que terminan convirtiéndose en lobis que redactan la agenda política. (Para qué hablar del concordato, el IBI, desgravaciones, exenciones, cesiones de terreno etc.) Esto sí es una vergüenza.

LGTB se ha metido en las aulas de primaria saltándose la supervisión de los profesionales implicados. Esto es el efecto lobi (lobby) imponer sus criterios pasando por encima de expertos, debates o consensos.

De cualquier forma repito; no hay debate, salvo el inducido artificialmente por dos plataformas que desde mi pensar llevan a cabo acciones bastante sospechosas. Le adjunto un artículo que tal vez le interese: http://blogs.publico.es/shangaylily/2015/08/20/asi-compra-el-pp-al-movimiento-gay/

MA